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segunda-feira, 4 de fevereiro de 2013

A MAIORIA DE OBAMA



La mayoría de Obama  

Harold Meyerson · · · · · 


“Nosotros somos aquellos a los que esperábamos. Somos nosotros el cambio que buscamos”, declaró el candidato Barack Obama en 2008. En aquel momento, sus comentarios se recibieron con críticas: que si eran narcisistas, que si eran tautológicos, que si no tenían mucho sentido…


Pero tras la reelección de Obama en 2012 y su segundo discurso inaugural, sus observaciones de 2008 parecen menos una declaración ensimismada que algo profético. Hay una mayoría de Obama en la política norteamericana, simbolizada en el gentío del Mall [el gran paseo frente al Capitolio de Washington], cuya existencia es consecuencia tanto de los profundos cambios en la composición y valores de nuestro país como causa de cambios aún por llegar.


Esa mayoría, como dejó claro el presidente en sus observaciones, no existiría de no haber sido por las luchas de los norteamericanos por ampliar nuestra creencia fundacional en la igualdad de todos los hombres. El impulso por extender la igualdad, declaró en la línea más vibrante de su discurso “es la estrella que aún nos guía, como guió a nuestros antepasados en Seneca Falls, en Selma y en Stonewall”. [1]


Nuestra historia, sostuvo Obama, es una historia de adaptación de nuestros ideales a un mundo cambiante. Su discurso (al igual que libros recientes como el de Michael Lind y mi colega del Washington Post, E.J. Dionne Jr.) [2] reivindica una historia que no sea la de las tergiversaciones tanto de los originalistas constitucionales como de los fantasiosos “libertarios”. “La fidelidad a nuestros principios fundadores requiere nuevas respuestas a nuevos retos”, afirmó el presidente. “Preservar nuestras libertades individuales exige acción colectiva en última instancia. Pues el pueblo norteamericano no puede enfrentarse a la exigencias del mundo de hoy más de lo que podrían haberse enfrentado los soldados norteamericanos a las fuerzas del fascismo y el comunismo con mosquetes y milicias”.


Habiendo dejado establecido que el arco moral y práctico de la historia norteamericana se vence del lado de la igualdad, Obama se comprometió a impulsar aun más las demandas de igualdad, para terminar con la inferioridad salarial de las mujeres trabajadoras, la supresión del voto que obliga a algunos norteamericanos, generalmente de las minorías, a esperar horas y horas para poder depositar su voto, la deportación de inmigrantes que contribuirían, si no, a levantar la economía, y las leyes que prohíben casarse a los gays norteamericanos.


No obstante, tal como reconoció el presidente, está aumentando la igualdad social, aun cuando la relativa igualdad económica que antaño definía la vida norteamericana haya retrocedida rápida y enormemente. “Nuestro país no puede tener éxito”, afirmó, “cuando a unos cuantos, cada vez menos, les va muy bien y una mayoría cada vez más numerosa apenas tiene para poder arreglárselas”. Para ello, Obama recomendó poner al día nuestros impuestos y reformar nuestras escuelas, pero estas medidas no son suficientes para transformar nuestra nación en un país que, tal como dijo el presidente, “recompense el esfuerzo y la determinación de todos y cada uno de los norteamericanos”. La mengua de la clase media constituye, junto al cambio climático, el asunto más espinoso en la agenda del presidente y exige soluciones de largo alcance más allá de cualquiera de las expuestas por él. Los trabajadores norteamericanos deben recuperar el poder del que antaño disponían para negociar colectivamente sus salarios, pero eso no es más que el principio de la lista de reformas económicas que resultan tan difíciles de alcanzar como necesarias para volver a crear un país financieramente dinámico.


El presidente concluyó su discurso pidiendo a sus partidarios que se le sumaran para contribuir a “configurar los debates de nuestro tiempo”. El mayor error que cometió Obama cuando ocupó su cargo consistió en disolver efectivamente la organización de millones de norteamericanos que habían trabajado en pro de su elección, en parte por temor a que pudiera molestar a miembros del Congreso cuyo voto necesitaba para sus políticas. No desea ahora ese desarme unilateral; sus operativos esperan mantener sobre el terreno a ese ejército de voluntarios de la campaña de 2012 para las batallas legislativas que quedan por delante. Las legiones de Obama han demostrado que pueden ganar elecciones, y esto importa bastante más, ha aprendido el presidente, que cualquier vestigio de buena voluntad que pueda conseguir remitiéndose al Congreso.


La Mayoría de Obama — su existencia y movilización — es lo que le permitió al presidente pronunciar un discurso tan ideológico. No se había pronunciado una alocución inaugural así desde que Ronald Reagan juró el cargo en 1981, exigiendo el recorte de los programas gubernamentales y con la seguridad de saber que buena parte de clase trabajadora blanca había abandonado sus lealtades para con los demócratas y respaldaba su ataque al sector público y los derechos de las minorías. El lunes, Obama, sabiendo de seguro que las minorías se habían unido a otros grupos progresistas para formar una nueva coalición de gobierno, dio voz a sus demandas de garantías de igualdad y de preservar y ampliar los esfuerzos del gobierno para hacer frente a los desafíos del país. Al abandonar el estrado, se detuvo y se volvió para maravillarse de las multitudes, de la nueva mayoría norteamericana que representaban. Eran aquellos a los que él, y nosotros, estábamos esperando.

Notas del t.:

[1] De forma tan simbólica como eufónica, Obama sintetiza aquí la causa feminista en Seneca Falls, localidad del estado de Nueva York, donde se celebró en 1848 la primera convención por los derechos de la mujer; el movimiento por los derechos civiles en Selma, población del estado de Alabama y escenario de una de las primeras marchas del  contra la segregación racial en 1965; y la lucha de liberación de los homosexuales en Stonewall, el bar de la ciudad de Nueva York en el que comenzó en junio de 1969 la revuelta contra el acoso policial a la comunidad gay.

[2] Michael Lind, Land of Promise: An Economic History of the United States, HarperCollins, 2012; E.J. Dionne, Jr., Our Divided Political Heart: The Battle for the American Idea in an Age of Discontent, Nueva York, Bloomsbury, 2012.

Harold Meyerson es un veterano y reconocido periodista estadounidense, director ejecutivo de la revista The American Prospect y columnista de The Washington Post

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

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segunda-feira, 19 de março de 2012

¿Podrían las guerras de Obama volverse su peor pesadilla?

Fonte da Imagem AQUI.

Andrew Levine · · · · ·

¿Podría el Presidente Obama perder en noviembre? El consenso entre aquellos que dicen saber es que no, a menos que la economía se estanque nuevamente, y eso, dicen los entendidos, es poco probable. Por lo tanto, salvo contingencias improbables, Obama va a ganar un segundo mandato. El motivo verdadero casi no es mencionado, pero es tan claro como el agua: Obama va a ganar porque Mitt Romney será su oponente.

Romney va a ponerle la victoria en bandeja a Obama porque, por razones demasiado obvias, casi todo el mundo - izquierda, derecha y centro– lo encuentra repugnante. Y, como si no bastara el hecho de que Romney repite como loro las posiciones de sus rivales, los puntos de vista que mantiene a la hora de dirigirse a los teócratas y miembros del Tea Party, es decir, a los principales votantes republicanos, les resultan repugnantes a todos menos a los más reaccionarios.

Ciertamente, Romney es el candidato preferido de los depredadores corporativos y banqueros criminales de Wall Street, aunque uno debe preguntarse por qué no acaban por alinearse detrás de su hombre en la Casa Blanca de una buena vez. Y hay algunos ricos republicanos chapados a la antigua a los que les gusta Romney, aunque incluso a ellos debe molestarles su deseo de complacer a la cuadrilla que el establishment partidario contrató para lograr que sus hombres (y ocasionalmente mujeres) sean electos. Pero, en el mundo de los ricos, la codicia siempre gana, por lo que ellos están dispuestos a vivir en medio de contradicciones culturales si ello ayuda a engordar sus bolsillos.

Los reaccionarios son otra historia. Los peores de entre ellos odian la idea de un presidente afro-americano, y odian a los "liberales" casi tanto. Y ellos sumados a los votantes republicanos más benignos, para quienes otro candidato republicano, aunque sea despreciado por las bases, podrían acumular una cantidad importante de votos. Pero tanto Romney como los otros candidatos, necesitan el voto de los 'moderados' para ganar, y es casi imposible que lo obtengan.

Por eso, Obama debería llevarse la elección en noviembre, a pesar de no haber logrado casi nada digno de mención en su primer mandato, a pesar de haber decepcionado a todos los electores a los que hechizo cuatro años atrás, y a pesar de haber sido incluso peor que Bush y Cheney en asuntos relacionados con el estado de derecho y las restricciones constitucionales sobre el poder ejecutivo. Los expertos están de acuerdo en que sus bases no tienen alternativa, como tampoco la tienen los "independientes", a los que Obama ha intentado atraer. Pero por lo menos no es repelente ni se presenta como un imitador de Santorum.

Y seguro que los expertos tienen razón en esto. Pero el camino no es tan llano para Obama como se cree, porque hay otras cosas además de las noticias económicas que podrían catapultar a Romney. Las guerras de Obama, – incluso aquellas que él no comenzó son suyas ahora! – podrían convertirse su peor pesadilla. Hasta el momento, el presidente ha podido alejar esa amenaza, aunque ya hay señales de problemas, y hay mucho tiempo entre ahora y noviembre.

Hoy por hoy, Afganistán parecería ser el principal problema, pero de lejos la bala más grande que Obama debe esquivar es la posibilidad de una guerra contra Irán. Esa sería otra guerra autodestructiva en Oriente Medio, varias veces más grave que la guerra contra Irak, que el propio Obama describió como "estúpida". El imperio estadounidense está apuntando a Irán, incluso desde antes de la Revolución iraní, pero hasta ahora el conflicto ha sido de "baja intensidad". Y si Obama quiere beneficiarse de la candidatura de Romney, al mismo tiempo que continua demonizando al régimen iraní, deberá asegurarse de que las cosas no se escapen de control.

Todavía nadie ha logrado identificar ninguna razón legítima, real o artificial, para iniciar una guerra contra Irán - a menos que hayamos llegado al punto en que ahora las guerras se luchen para desarmar a las naciones que no nos gustan, aun si no nos han amenazado ni lo harían nunca. Ni siquiera los comentaristas más importantes del coro probélico en los medios de comunicación, ni los belicistas del Congreso de la calaña de John McCain, Lindsey Graham o Joe Lieberman han podido encontrar una justificación para la guerra que no sea evidentemente engañosa.

Si el tema de la guerra contra Irán está en la agenda es por una sola razón: porque Israel así lo quiere, y como Israel lo quiere, los lobbyistas pro Israelíes harán todo lo posible para hacerla realidad. Y es que por lo general, logran lo que quieren, ya que tienen a casi todo el Congreso y a la mayoría de las instituciones que crean opinión pública en su bolsillo o, por lo menos, de su lado.

Por el momento, sin embargo, Obama parece haber esquivado la bala, habiendo sobornado a los israelíes con ofertas de ventas de armas que parecen calculadas para aumentar la capacidad israelí de destruir las instalaciones nucleares de Irán, con el quid pro quo de no hacerlo hasta después de las elecciones. Dado que Israel es quizás el estado más belicoso del planeta, incluso más predispuesto a utilizar la fuerza militar que los propios Estados Unidos, la manera en que Obama está lidiando con el problema entre Israel e Irán pone en peligro a toda la región y al mundo en general. Pero podría funcionar… para Obama.

Lo único que podemos esperar es que al gobierno de Netanyahu - y por lo tanto a la AIPAC – no se le antoje reemplazar al presidente por un republicano. Sin duda les encantaría que Gingrich saliera elegido – su primera decisión en el cargo, según él mismo, sería mudar la embajada de los EE.UU. de Tel Aviv a Jerusalén. ¿Sería su segunda decisión nombrar a su mentor, Sheldon Adelson, embajador ante el Estado judío? Uno puede imaginar lo agradecido que quedaría Netanyahu (que a su vez, quién sabe, podría incluso ofrecerle a Adelson una concesión para construir un casino al lado de la Cúpula de la Roca).

Santorum sería casi igual de bueno. Netanyahu, que es hábil con los ordenadores, seguro que lo ha googleado y habrá descubierto una afinidad personal. Pero la candidatura de Romney sería casi un regalo seguro, con el que Obama podría descansar tranquilo. Los israelíes tienen tanta razón para desconfiar de Romney como todos nosotros, tal vez más ya que, como mormón, debe creer que su pueblo es el verdaderamente escogido. Y esta convicción podría hacerle menos dispuesto que los protestantes evangélicos o católicos, como Rick Santorum, a marchar a la música de la línea sionista de Tierra Santa.

Sea cual sea el partido que prefiera el gobierno israelí para los Estados Unidos, el hecho es que su principal motivación no es poner a alguien más servil que Obama en la Casa Blanca, sino derrotar a Irán - no porque una bomba atómica iraní, aunque tuvieran la capacidad de construirla, represente una "amenaza existencial" para Israel, (ningún observador informado cree eso), sino porque un Irán nuclear obstaculizaría la capacidad de un Israel nuclear de hacer militarmente lo que quiere en la región.

Israel tiene un largo historial de afectar las relaciones entre los EE.UU. e Irán. En la década de 1980, cuando el fervor revolucionario estaba aún alto en Irán y cuando las posiciones oficial y popular eran fuertemente anti-estadounidenses, Israel veía a Irak como "amenaza existencial" y a Irán como el enemigo de su enemigo; por lo que indujo a los Estados Unidos a tomar medidas más amigables de lo que debería hacia Irán – las extrañas aventuras Irán-Contra de Reagan son el ejemplo más conocido y más notorio de ello.

Fue sólo después de la guerra de 1991 de Bush contra Irak, y después de la caída de la Unión Soviética, que Israel decidió que Irán era su enemigo primordial. Hasta entonces, la principal preocupación del lobby pro israelí en los EE.UU. era asegurarse de que los EE.UU. ayudaríçan a Israel a sofocar el movimiento nacional palestino. Esa misión tuvo tanto éxito hasta ahora, que la propia AIPAC parece haber volteado la página. Irán, el mejor amigo de Israel hasta hace no mucho tiempo en Medio Oriente, es ahora el principal objetivo de sus maquinaciones.

Después de haber caído en acto reflejo al modo anti-iraní hace dos décadas, la clase política estadounidense, influenciada más que nunca por el lobby pro israelí, ahora está alentando la animosidad anti-iraní. Como sucede tan a menudo cuando Israel está involucrado, la cola menea al perro.

Huelga decir que al lobby pro israelí no le costó mucho convencernos a los estadounidenses. La enemistad hacia Irán ha sido un factor en la política estadounidense al menos desde la crisis de los rehenes que derribó la presidencia de Jimmy Carter. Pero no cabe duda de que las relaciones estadounidense-iraníes no estarían en el estado lamentable en el que se encuentran si no fuera por la AIPAC y la influencia que ejercen sus organizaciones hermanas en nuestra vida política.

Aun así, una guerra contra Irán, que sería tan devastadora para las perspectivas electorales de Obama como para el resto del mundo, probablemente puede evitarse, al menos por ahora. Pero las otras guerras de Obama son las que podrían convertirse en su pesadilla.

Las guerras en Irak y Afganistán ya estaban perdidas antes de que Obama asumiera el mando. Su papel, al igual que el de Nixon en Vietnam, ha sido la de asegurarse de que el imperio no pase más vergüenzas. De igual modo que Obama tiene suerte de tener a Romney por oponente, también ha tenido suerte, hasta ahora, en sus esfuerzos para evitar el espectáculo de puentes aéreos en helicóptero desde el techo de la embajada. Para ello, debe agradecer (por ahora) a las complejas vicisitudes de la política iraquí.

Pero el hecho es que los EE.UU. perdieron la guerra de Irak y que, al hacerlo, no sólo devastaron el país y a su gente, sino también destrozaron el tejido político del estado iraquí. A la larga, esto le saldrá caro al país del norte. Pero no por ahora y, probablemente, no antes de noviembre, no si la suerte de Obama se mantiene.

Afganistán es otra historia. Esa causa estaba perdida antes de que Obama asumiera el cargo; y el nombramiento de una comisión o dos para cubrirse, le hubiera permitido dejar que la guerra se acabara por sí misma y traer las tropas a casa. Pero el presidente estaba demasiado ansioso por establecer su propia credibilidad como un promotor efectivo de los intereses militares del imperio como para permitir que eso sucediera, especialmente no una guerra que, a su propio entender, era "estúpida". Si a ello hay que añadir su obsesión con los aviones de ataque no tripulados, las operaciones especiales y el 'estamos donde estamos'.

Sin idea de lo que involucra una guerra en Afganistán y, para todo efecto práctico, sin noción del hecho de que tanto los británicos como los rusos habían sido derrotados allí, Obama fue víctima de "expertos" de inteligencia negligentes y de generales cuya única intención era tener éxito allí donde sus predecesores habían fracasado en Vietnam. Por esta razón, y bajo el comando de Obama, la "contrainsurgencia" volvió a ser la ruina del imperio.

Lamentablemente, sin embargo, en esta ocasión parece que no habrá una contraparte al "síndrome de Vietnam" que, por un breve período, salvó a los Estados Unidos y al mundo de un gran daño. Si existe una manera de salir de Afganistán sin hacer el ridículo, debemos estar seguros de que Obama la encontrará.

Pero, como ya es evidente, en el intento, el propio Obama se ha convertido en el rehén de sus soldados "desbocados", autores de asesinatos insensatos y caos. Era inevitable. Si no, ¿cómo podrían todos los reclutas económicos que conforman el vasto ejército de ocupación mantener el suficiente orden para ganar "los corazones y las mentes" de las personas que debían mantener en raya? Basta enviarlos varias veces y durante largos períodos de tiempo a situaciones en las que son tanto víctimas como perpetradores de atrocidades brutales y será imposible suprimir las consecuencias.

Hoy en día, hasta Newt Gingrich cree que ya basta, y Santorum parece estar de acuerdo; y a donde van esos dos, Romney sigue. De entre los cuatro, Obama, el premio Nobel, es el que mantiene la línea más dura.

Esto es irónico, pero también es de esperarse de un presidente que se toma en serio el papel de "administrador del imperio." Siendo un líder astuto, es posible que encuentre una manera de hacer lo que le exigen el interés propio y la moral. Un líder más valiente también lo haría. Pero, desde el primer día, Obama ha demostrado ser inepto en el gobierno y tan desalmado como el que más. Por lo que lo único que le queda por hacer es esperar que, tanto en Afganistán como en Irak, su suerte continúe.

En cuanto a sus otras guerras, las que el mundo apenas conoce, ya que se libran sólo a prerrogativa del comandante en jefe con aviones no tripulados y fuerzas de operaciones especiales, y sin botas en el terreno que puedan suscitar la oposición en el país, el tiempo tiene la última palabra. Algunos de esos "errores" conspicuos también podrían quitarle el sueño.

Sin embargo, lo más probable es que las guerras de Obama no tendrán un impacto en las elecciones, y que los anticuerpos de Romney ganarán la elección para los demócratas. Sin embargo, esto está lejos de estar zanjado. En la guerra, más que en casi cualquier otra actividad humana, los acontecimientos consiguen fácilmente escaparse de las manos y salirse de control. Si Obama pierde esta vez, lo más probable es que sea por eso.

Andrew Levine es profesor en el Instituto de Estudios Políticos, y autor del libro The American Ideology (Routledge) y Political Key Words (Blackwell), así como de muchos otros libros y artículos sobre  filosofía política. Su libro más reciente es In Bad Faith: What's Wrong With the Opium of the People. Fue profesor (filosofía) de la Universidad de Wisconsin-Madison y Profesor de Investigación (filosofía) de la Universidad de Maryland - College Park. Asimismo colabora con Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion, de próxima publicación por AK Press.

Traducción parawww.sinpermiso.info: Antonio Zighelboim

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Nota do Blog: Agradeço ao Dr. Herlon Almeida pelo envio da imagem acima.

sábado, 28 de maio de 2011

Personalidades israelenses exortam Europa a reconhecer Estado Palestino

Crianças Palestinas Espiando para Território Usurpado de Seus Pais por Israel

Guila Flint
De Tel Aviv para a BBC Brasil

Personalidades políticas e intelectuais de Israel enviaram uma carta a embaixadores europeus exortando seus países a apoiarem a iniciativa do presidente palestino Mahmoud Abbas de pedir, em setembro, o reconhecimento da ONU ao Estado Palestino com as fronteiras de 1967.

Entre as personalidades que assinaram a carta se encontram o ex-presidente do Parlamento israelense Avraham Burg, o ex-procurador geral da Justiça Michael Ben Yair e o ex-diretor geral do Ministério das Relações Exteriores Alon Liel.

Escritores israelenses importantes, como Ronit Matalon e Nir Baram, também assinaram a mensagem aos países europeus.

A carta foi concebida pelo movimento Solidarity (“solidariedade”, em tradução livre do inglês), que integra israelenses e palestinos que lutam juntos contra a ocupação israelense, principalmente em bairros palestinos de Jerusalem Oriental.

O embaixador de Israel na ONU, Meron Reuben, criticou a iniciativa e declarou que a carta "não contribui para a luta contra a iniciativa palestina na ONU".

Estados Unidos

De acordo com o porta-voz Hillel Ben Sasson, o movimento resolveu enviar a mensagem aos países de Europa Ocidental em vista dos resultados "desastrosos" da visita do primeiro-ministro Binyamin Netanyahu aos Estados Unidos.

"Depois do apoio que Netanyahu obteve do presidente Obama contra a iniciativa palestina, sentimos que só os países da Europa Ocidental têm força para dar um impulso ao pedido de reconhecimento do Estado Palestino, no próximo mês de setembro", disse Ben Sasson à BBC Brasil.

Em seu discurso sobre o Oriente Médio, na semana passada, o presidente americano Barack Obama criticou o plano palestino.

"Ações simbólicas para isolar Israel na votação na ONU em setembro não vão criar um Estado independente", declarou Obama.

Uma pesquisa do canal estatal da TV israelense feita nesta semana sugere que 61% da população de Israel é contra o retorno às fronteiras anteriores à guerra de 1967, com trocas acordadas de áreas.

No entanto, segundo o porta-voz do Solidarity, "é importante que se saiba que em Israel há um público grande e importante que diz “sim” ao Estado Palestino".

Apoio europeu

Ainda nesta sexta-feira, o grupo dos Países Não-Alinhados, que integra 120 países, principalmente da África, Ásia e Europa Oriental, anunciou que irá apoiar a iniciativa palestina na ONU.

Em dezembro de 2010, o governo brasileiro anunciou seu reconhecimento ao Estado Palestino nas fronteiras anteriores à guerra de 1967. O anúncio, feito pelo presidente Lula nos últimos dias de sua gestão, recebeu posteriormente o apoio de quase todos os países da América Latina.

De acordo com cálculos de analistas locais, mais de 140 países já declararam que apoiarão o reconhecimento do Estado Palestino, e já está garantida uma vasta maioria em favor da iniciativa, entre os 192 estados-membros da organização.

Porém, segundo o porta-voz do Solidarity, o apoio político dos países da Europa Ocidental é "essencial".

"Em vista dos adiamentos sem fim e da desconfiança mútua (entre israelenses e palestinos), a declaração da independência palestina não é apenas legítima, mas também um passo positivo e construtivo que irá beneficiar ambas as nações", diz a carta das personalidades israelenses.

Avraham Burg declarou ao site de noticias Ynet que "os colonos ameaçam o primeiro-ministro (Netanyahu), e o Hamas ameaça a Autoridade Palestina".

"Portanto, os dois lados precisam de um 'adulto responsável' que possa salvá-los, e isso não acontecerá sem uma intervenção externa", afirmou Burg, em referência à ONU.

Outro assinante da carta, Alon Liel, afirmou que está preocupado principalmente "com o perigo de apartheid" se a ONU não apoiar a iniciativa do Estado Palestino.

sexta-feira, 20 de maio de 2011

Aumenta pressão sobre Netanyahu


Wyre Davies
Da BBC News em Jerusalém

O discurso do presidente dos Estados Unidos, Barack Obama, no qual ele apoiou a criação de um Estado palestino baseado nas fronteiras de 1967, na quinta-feira, aumenta a pressão sobre o primeiro-ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, que já vinha sendo criticado pela imobilidade diante do cenário de mudanças vivido pelo Oriente Médio nos últimos meses.

Em muitos aspectos, Netanyahu deveria ser um homem feliz com o seu quinhão. Ele está em meio a uma visita de alto nível a Washington, onde será recebido por um aperto de mão firme e palavras calorosas do presidente Obama.

Em um discurso histórico para uma sessão conjunta do Congresso na próxima semana, espera-se que ele seja repetidamente aplaudido ao descrever como seu governo vem buscando a paz incansavelmente.

E na conferência anual da Aipac (organização do lobby americano pró-Israel), ele será homenageado como um herói e um símbolo de esperança numa região hostil.

Mas no front doméstico, em um Oriente Médio que vem mudando radicalmente, o líder israelense parece cada vez mais ultrapassado ​​e fora de compasso com as tentativas de outros para resolver o frustrante e duradouro impasse do conflito israelo-palestino.

Quando o secular e moderado movimento palestino Fatah, que administra a Autoridade Palestina na Cisjordânia, anunciou no mês passado um acordo com a organização islâmica Hamas para formar um governo de união nacional, Netanyahu pode ter pensado que havia recebido um presente inesperado, na véspera de uma visita a Paris e a Londres.

Como Israel poderia negociar e confiar em “terroristas” palestinos (o Hamas), que haviam prometido lutar pela destruição do Estado judeu?

O presidente palestino, Mahmoud Abbas, tinha uma escolha clara entre o Hamas e a paz e fez a escolha errada, era a mensagem que vinha do governo de Netanyahu. E era essa a mensagem que ele pretendia levar ao mundo.

Isolamento

Mas Netanyahu está encontrando um mundo – ao menos aquele além do confinamento amigo da conferência da Aipac em Washington – no qual Israel está cada vez mais isolado e no qual ele é pessoalmente criticado por comentaristas israelenses como “irrelevante” e carente de ideias.

Em Londres e Paris, por exemplo, a delegação israelense se encontrou com governos europeus preparados a dar uma chance à unidade palestina.

Claro, eles dizem, que o Hamas deve renunciar à violência e não prejudicar os esforços internacionais pela paz, mas o princípio de uma posição palestina unificada parece inteiramente lógica, e até mesmo desejável, para muitos na Europa.

Netanyahu havia anteriormente apontado a desunião palestina como um sinal de fraqueza.

Se o projeto de união palestina se manter de pé – e ainda há um grande “se” nisso – Netanyahu corre o risco de enfrentar uma crise ainda maior.

Ele poderá ser deixado falando sozinho enquanto a maior parte do mundo abraça o que será apresentado como novas iniciativas pelo lado palestino.

No início desta semana, Abbas deixou claro que se as negociações de paz não forem retomadas, irá à Assembleia Geral da ONU, em setembro, para buscar o reconhecimento internacional a um Estado palestino independente.

Em seu discurso na quinta-feira, Obama advertiu a liderança palestina de que essa ação não funcionará. Ele também reconheceu que o acordo entre o Fatah e o Hamas levantou preocupações legítimas para Israel.

Mas cada vez mais os palestinos parecem ter a iniciativa. A vida parece difícil para a coalizão de direita que sustenta Netanyahu, e há uma pressão ainda maior sobre Israel em relação a temas como os assentamentos judaicos ilegais em terras palestinas ocupadas.

Primavera Árabe

Não são somente os palestinos que estão fazendo o governo Netanyahu parecer mal preparado e sem direção.

Israel há muito tempo se apresentava como a única democracia verdadeira em uma região antidemocrática, dominada por regimes corruptos ou autoritários.

O governo de Netanyahu ficou quase imobilizado diante dos dramáticos acontecimentos da Primavera Árabe.

Em vez de abraçar e apoiar abertamente os pedidos por mais democracia no Egito, na Líbia ou na Síria, Israel pareceu às vezes temeroso de mudanças – denunciando a preferência, segundo alguns críticos, por homens fortes árabes seculares sobre os nascentes reformistas pró-democracia.

Em última instância, Binyamin Netanyahu pode estar certo em estar cauteloso. Ninguém sabe se o acordo Fatah-Hamas vai se manter. Nenhuma das facções palestinas disse até agora como pretende resolver as muitas questões fundamentais e diferenças entre eles.

Nem ninguém tem nenhuma ideia se a Primavera Árabe vai trazer democracias seculares genuínas, determinadas não somente a reformar seus próprios sistemas corruptos, mas também em abraçar o Estado de Israel como um parceiro legítimo.

Israel talvez tenha lutado guerras demais com os palestinos e seus vizinhos árabes para já ir abrindo seus braços com um sorriso.

Os opositores políticos de Netanyahu e seus críticos na imprensa estão desesperados para ver algumas iniciativas políticas pensadas e factíveis – tanto em relação aos palestinos quanto em relação ao mundo árabe.

Talvez isso virá diante de audiências mais receptivas em Washington nesta semana.

Se, entretanto, seus argumentos forem velhos, batidos e não suficientemente fortes para desafiar o isolamento israelense, Netanyahu voltará dos Estados Unidos para uma atmosfera política ainda mais febril.

Fronteiras de 1967

O presidente Obama disse acreditar que um futuro Estado palestino deveria ser baseado nas fronteiras do cessar-fogo de 1967, com trocas acertadas de território que poderiam manter alguns dos maiores assentamentos sob controle israelense.

Essa proposta já foi rotundamente rejeitada por políticos de direita e líderes de assentamentos em Israel. Netanyahu disse que buscaria garantias do presidente Obama, mas ele claramente não gostou do que ouviu.

Obama, que também falará à conferência da Aipac na semana que vem, não deve colocar muito mais força na queda de braço neste momento.

Mas se ganhar um segundo mandato, muitos analistas dizem que um Obama liberado das restrições eleitorais poderia voltar ao tema da paz no Oriente Médio e apertar mais a posição sobre Israel – e sobre os palestinos – se achar que pode conseguir o que muitos outros líderes americanos antes dele tentaram e falharam.

Os líderes de Israel também têm algumas escolhas duras a fazer, porque em 10 ou 20 anos os fatos e a mentalidade na região podem estar tão arraigados e firmes que uma solução de dois Estados, um israelense e um palestino, convivendo lado a lado, poderá não ser mais factível ou realista.

Um líder que parece às vezes ter sua cabeça enterrada na areia, mostrando todos os sinais de inatividade e indecisão, enquanto outros em seu entorno tomam as iniciativas, é a última coisa de que Israel precisa agora.

terça-feira, 3 de maio de 2011

"O assassinato de Bin Laden representa o fracasso da estratégia dos EUA e dos seus aliados"


"A vida do Bin Laden já era irrelevante quando falámos este Verão. Os EUA deveriam ter optado pela captura", disparou Robert Fisk, em entrevista telefónica, na manhã em que o mundo acordou com a notícia do seu assassinato. Quando em Julho do ano passado o entrevistei para o i, o histórico correspondente do "Independent" já vaticinava a morte do projecto político da Al-Qaeda e dizia que, independentemente do que viesse a acontecer a Bin Laden, ele já tinha conseguido os seus objectivos: "Ele é um líder simbólico da Al-Qaeda, não cumpre qualquer papel na organização."

Para Robert Fisk o que se está a passar no Afeganistão é um levantamento popular contra as tropas da coligação internacional liderada pelos EUA sem qualquer relação com o saudita. Fisk, o último ocidental a entrevistar aquele que foi o principal inimigo dos EUA na última década, não tem dúvidas de que o assassinato de Ossama Bin Laden "é um enorme fracasso da autoproclamada guerra contra o terrorismo" e que "os EUA deveriam ter optado pela captura".

Como reagiu ao assassinato de Bin Laden?
Com indiferença. O seu significado político já era praticamente nulo e a sua ligação aos grupos que se reivindicam da Al-Qaeda é nulo. Não mantinha qualquer relação com o Magrebe, o Norte de África ou mesmo o Médio Oriente.

O que lhe parece que o assassinato do Bin Laden pode representar dez anos depois do início de uma guerra que foi justificada com a sua captura?
Em primeiro lugar importa lembrar que o objectivo dos EUA sempre foi a sua captura, a única maneira de garantir que seria julgado em território americano. Ao optarem pelo assassinato, os EUA repetem o desfecho da sua intervenção no Iraque, países cuja realidade são a resposta mais cabal à sua pergunta.

Como assim?
O que se está a passar em qualquer destes países, em especial no Afeganistão, não tem nada a ver com o Bin Laden ou com a Al-Qaeda. Trata-se de um levantamento popular contra as tropas ocidentais no território, resultado directo do fracasso da estratégia para todo o Médio Oriente. O acordar do Médio Oriente para a democracia secular derrota simultaneamente o projecto do Ocidente e dos defensores dos califados islâmicos. Foi isso que matou o Bin Laden, a Al-Qaeda, mas também a política do Bush e do Obama para o Afeganistão. A guerra que os EUA e os seus aliados enfrentam é insurreccional e nada tem a ver com a auto-proclamada guerra contra o terrorismo.

Mas ouvindo as declarações de Bush e de Obama, tal como a generalidade dos líderes mundiais, este assassinato é entendido como o coroar da estratégia que considera ter fracassado.
Naturalmente, eles continuam a não querer admitir. Acabei de ouvir agora o Benjamin Netanyahu afirmar que esta operação "é uma vitória retumbante da justiça" e eu gostaria de lhe perguntar o que seria um fracasso. Já deveriam ter aprendido com o passado e abandonado o triunfalismo. A propaganda de Obama vai fazer deste fracasso uma vitória, como fez com os levantamentos em curso em vários países do Médio Oriente, mas isso não muda a realidade. Os serviços secretos norte-americanos não foram capazes de prevenir os acontecimentos do 11 de Setembro e agora não foram capazes de capturar e julgar aquele que foi o seu responsável. Só seria um sucesso se fossem capazes de o levar à justiça.

O seu assassinato terá efeitos no aumento ou na diminuição do dito terrorismo islâmico?
Acho que nas próximas semanas até pode vir a aumentar, especialmente com bombistas suicidas no Afeganistão e no Paquistão, onde a situação é mais complicada para as tropas ocidentais. Acredito que acções como a que aconteceu esta semana em Marraquexe podem repetir-se, e que até haja quem as venha reivindicar em nome da Al-Qaeda. Agora o sucesso da luta pela democracia secular iniciado pela população da Tunísia e do Egipto é a chave para que essa via venha a perder terreno e base de apoio que a alimente.

Qual a memória que guarda das horas que passou a entrevistá-lo?
Várias, claro. Foram entrevistas importantes e vividas com grande intensidade. Por agora recordo as últimas palavras que ele me dirigiu: "Rezo a Deus para um dia vencer os EUA" e a forma cordial como me tratou, talvez acreditando que seria capaz de me recrutar.

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terça-feira, 29 de março de 2011

Tras la visita de Obama, volvió Lula

Ponto de vista de partidos conservadores.

Mientras los partidos conservadores machacan en la tesis de que el ex mandatario se distanció de su sucesora en escarmiento por su aproximación a Washington, el ex presidente y la actual mandataria reafirman su cercanía.

Por Darío Pignotti
Desde Brasilia, para Página/12
  Lula vuelve (o volvió). Desde su ausencia al almuerzo ofrecido por la presidenta brasileña Dilma Rousseff a Barack Obama, hace una semana, los partidos conservadores machacan en la tesis de que el ex mandatario se distanció de su sucesora en escarmiento por su aproximación a Washington.

“No apuesten en eso (ruptura con Lula), porque van a perder la apuesta. ¿Saben a dónde voy el 30 de marzo? Voy a Portugal con Lula”, comentó despreocupadamente la primera mandataria brasileña, ante un grupo de cineastas y periodistas en la residencia oficial, donde este mes, el de la mujer, fueron recibidas varias personalidades femeninas, publicó ayer Folha de Sao Paulo.

Dilma se refería al primer encuentro internacional, desde el inicio de su mandato en enero, que compartirá con su mentor político en la Universidad Coimbra, donde Lula recibirá un doctorado honoris causa.

Lula refrendó los dichos de su correligionaria. “No existe la hipótesis sobre divergencias entre Dilma y yo. Porque cuando las divergencias existan, ella tendrá la razón”, aseguró desde Portugal, mientras en Londres esta semana se anunciará el ganador del premio internacional otorgado por la Fundación Gorbachov, en el que el ex presidente es uno de los ternados.

Excitados por el impacto de la cumbre Dilma-Obama, del sábado 19 de marzo, algunos analistas de derechas incurrieron en tesis exorbitantes, como suponer que el nuevo gobierno arrasará con el legado diplomático de Lula y restablecerá, sin más, la primavera política entre Washington y Brasilia vivida bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, quien sí participó del banquete ofrecido al visitante norteamericano.

Y un grupo pequeño, los más alocados, entre los que se cuentan ciertos voceros del agronegocio, hasta habla de resucitar el ALCA, que en paz descansa desde 2005, cuando fue enterrado por Lula, Kirchner y Chávez.

Por tanto, asegurar que Rousseff acabará por completo con los postulados diplomáticos que rigieron entre 2003 y 2010 suena desproporcionado, pero hay que decir que es ciego no ver alguna señal de descontento en el plato que Lula dejó vacío durante el banquete ofrecido en el Palacio Itamaraty, sede de la Cancillería.

Más, este cronista percibió un sutil descontento hacia algunas iniciativas de política externa de Dilma un mes y medio atrás, en el Partido de los Trabajadores –en esos días avanzaban las negociaciones para la visita de Obama– durante el evento que marcó el regreso a la política local de Lula, 40 días después de haber concluido su presidencia.

El segundo retorno de Lula, ahora en el plano internacional y con la pompa propia de una universidad portuguesa de siete siglos, puede deparar efectos políticos colaterales, algo que también dejó la visita de Obama.

El más evidente de ellos fue observado cuatro días después de que Obama abandonó Río de Janeiro, cuando Brasil votó en la ONU junto a Estados Unidos, por la creación de un relator sobre derechos humanos en Irán, dando un giro respecto de los lineamientos que marcaron la relación Teherán-Brasilia hasta el año pasado.

Acto seguido el Parlamento iraní acusó a Estados Unidos de presionar al Palacio del Planalto a través de una declaración plena de ataques al gobierno de Obama y vacía de cuestionamientos a Rousseff.

Cabe imaginar que Teherán haga gambetas para evitar choques con Brasil buscando preservar el diálogo construido en los años de Lula, cuya influencia en el gobierno de Rousseff y el PT están fuera de duda. De allí que la vuelta al ruedo internacional de Lula sea un dato crucial de la política externa brasileña, al tiempo que se hicieron notorios los encontronazos entre el ex canciller Celso Amorim, calificado como “antinorteamericano” por auxiliares de Hillary Clinton (Wikipedia dixit), y el actual jefe de Itarmaraty, Antonio Patriota, visto amigablemente desde el Norte.

La agenda externa de Lula podrá ser equiparable a las gestiones internacionales que llevó adelante el ex presidente Kirchner, o las que sigue realizando Bill Clinton. A veces oficiosas, pero jamás en colisión con la Casa Rosada y Blanca.

Tampoco se descarta que desempeñe algún cargo formal, según un trascendido, el ex presidente podría ser nombrado embajador especial para Africa, y su nombre fue barajado como eventual negociador en Libia.

En las últimas semanas no dejó de tender puentes hacia el mundo árabe. Lula visitó Qatar, donde abogó por estrechar los lazos entre Medio Oriente y Brasil, tras lo cual ofreció una conferencia ante la populosa y poderosa comunidad árabe de San Pablo, que lo escuchó deplorar los ataques occidentales contra Libia e instar a una solución negociada.

Prueba de que su jubilación política está lejos, y su retorno fue más temprano de lo esperado, tampoco descuidó la agenda sudamericana: luego de visitar Paraguay el viernes pasado desembarcó en Uruguay donde despotricó contra el “imperialismo” y aseguró que Brasil no ambiciona ninguna hegemonía.

segunda-feira, 21 de março de 2011

O prisioneiro Bradley Manning

Ivan Lessa
Colunista da BBC Brasil

Soldado americano. Pai, idem. Mãe do País de Gales. 23 anos. 1,57 de altura. Fosse na Brasil teria o apelido de “Tampinha”. Mas é e foi nos Estados Unidos da América do Norte.

Vocês conhecem. Aquele do Obama no Municipal no Rio, no Iraque, no Afeganistão e na prisão de Guantánamo, que ele prometeu fechar e não fechou. Obama não é uma pessoa coerente. Obama nesses seus anos de mandato não tem uma única frase ou feito memorável. O mesmo não acontece com o soldado Bradley Manning.

Bradley Manning está preso desde maio do ano passado em condições dignas daquilo que eles mesmos, americanos, chamavam de Terceiro Mundo. Por que Bradley Manning está detido no que é chamado lá por eles de “prisão provisória”? Porque foi o homem que passou para o messiânico “demônio louro” (se não for uma contradição em termos) Julian Assange 250 mil comunicados diplomáticos contando, entre eles, com o notório, e mais que divulgado (conferir no YouTube), vídeo da – não há outra palavra – execução de oito civis iraquianos, entre os quais duas crianças, por soldados americanos sob instruções de um helicóptero. Foram-se oito iraquianos de maior idade ao todo.

A cena, com legendas, foi mostrada pela televisão britânica num documentário da televisão comercial, a ITV, preparado pelo esplêndido jornalista e escritor australiano John Pilger. A horripilante sequência abria o filme. Legendas nas cenas de “combate”, para ficar bem claro. Lá estão aqueles maneirismos militares a que estamos acostumados, graças ao cinema e à televisão. Tudo em meio a muita galhofa. Roger, over, out, copy that e, na ordem vital, ou letal, a sentença vinda dos ares : “Light 'em all up. Shoot.” (Mais ou menos, “Acendam eles todos. Atirem.”) Atiraram. Foram acesos os iraquianos e as duas crianças.

Bradley Manning não negou ter sido a fonte do vazamento. Sofreu a tal sentença provisória que já dura bom tempo. Não sem antes o porta-voz P.J. Crowley, da secretária de Estado, Hillary Clinton, ter declarado sabiamente que Manning não fora declarado culpado de crime algum e que sua prisão era “contraprodutiva e estúpida”. Crowley foi forçado a se demitir. Claro. Bradley Manning está preso em condições mais que divulgadas, todas dignas da mais cruenta das ditaduras.

Abaixo, a frio e a seco, o seu dia a dia. Sublinho que, se alguém conferir no YouTube, verá nos comentários uma vasta proporção a favor do regime de prisão imposto a Manning.

O soldado americano Bradley Manning, detido em Quantico, onde está situado também o FBI, sem julgamento ou condenação, não tem permissão para se exercitar em sua cela durante o dia. Não tem o direito à posse de coisa alguma.

É proibido de conversar com os guardas seus carcereiros. A cada cinco minutos, é obrigado a responder se se encontra bem e em forma. Se voltar a face para a parede durante o sono é prontamente acordado.

Bradley Manning, que, incrivelmente, ainda mantém um senso de humor, apontou para o fato de que ele poderia, se quisesse, se injuriar com suas cuecas, no que estas foram de imediato retiradas.

Só lhe são permitidas, por uns poucos minutos, visitas aos sábados e domingos. O resto da semana são 23 horas por dia de cela. Recebe ainda uma dose diária de antidepressivos.

O presidente Barack Obama não visitou qualquer delegacia ou prisão no Rio ou em Brasília. Sua senhora, a primeira-dama Michelle Obama, lidera uma campanha contra a obesidade entre crianças.

quinta-feira, 4 de novembro de 2010

TEA PARTY: O PERIGO QUE VEM DO NORTE

Oil on Canvas - Mark Bryan

El Tea Party irrumpe en los salones del poder de Washington

Nada detestan tanto los militantes del Tea Party, el movimiento populista y conservador que en el último año ha insuflado energía e ideología en el Partido Republicano, que Washington. La capital federal como metáfora del poder central, de la clase política, de la burocracia que supuestamente frena los impulsos libres del pueblo americano.

Tras las elecciones del martes, el movimiento irrumpe con estrépito en los salones de Washington, donde su influencia parece tan grande como los peligros que el choque con la realidad del día a día del proceso legislativo entraña para su pervivencia.

La victoria del Tea Party tiene dos nombres. Marco Rubio, 39 años e hijo de exiliados cubanos, no es estrictamente un militante del Tea Party, sino un joven valor del Partido Republicano en Florida que consiguió desbancar al establishment de su estado con el apoyo del movimiento populista y un mensaje adecuado a sus ideas de conservadurismo fiscal.

A partir de enero, cuando se constituya el nuevo Congreso, Rubio será el nuevo senador por Florida. Ya es más que eso: la estrella emergente del conservadurismo estadounidense, en la que algunos ven el Obama hispano, y otros incluso a un Reagan futuro.

En cuanto a personalidad e ideología, el otro vencedor del Tea Party está en las antípodas de Rubio. El oftalmólogo Rand Paul, de 47 años y nuevo senador por Kentucky, viene de la tradición liberataria, una especie de anarquismo de derechas que no sólo reniega del intervencionismo estatal en cuestiones económicas sino también militares.

Los libertarios quieren reducir el volumen del Pentágono, y promueven el aislacionismo. El padre de Paul, Ron Paul, fue candidato a las primarias republicanas en 2008 con un programa antibelicista y con la propuesta de abolir la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos.

Heterogéneo, sin líderes y con contornos ideológicos difusos, el martes el Tea Party también encajó derrotas. En Delaware, la candidata republicana al Senado Christine O'Donnell perdió un escaño que los republicanos difícilmente habrían perdido con el candidato de establishment, Mike Castle, derrotado en las primarias por O'Donnell, a quien los votantes juzgaron poco preparada, excesivamente extremista.

En Nevada, Sharron Angle, otra candidata del Tea Party –y, como O'Donnell, respaldada por Sarah Palin, la musa del movimiento– perdió ante el veterano demócrata Harry Reid.

La primera constatación tras las legislativas: el Tea Party, que nació en el invierno de 2009 como reacción a las políticas de gasto público del presidente Barack Obama, no es un fenómeno efímero. No fue sólo una erupción causada por la llegada de un demócrata a la Casa Blanca, ni –como sostienen sus críticos– por la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca.

El Tea Party recoge inquietudes profundas de una parte de la población –sobre el papel del Estado en la economía, sobre la identidad estadounidense, sobre las incertidumbre económicas– y retoma una tradición arraigada en EE.UU. de rechazo a las elites políticas e intelectuales.

Segunda constatación: en un ambiente de crisis y desencanto con Obama, el Tea Party ha pulsado las teclas adecuadas del descontento. El martes, cuatro de cada diez votantes expresaban simpatías por el movimiento, según los sondeos a pie de urna.

Y tercera constatación: el Tea Party ha definido el terreno de debate, ha obligado a los republicanos a asumir un programa de austeridad fiscal, y ha expulsado de la vida política a los conservadores pactistas o moderados.

"El Tea Party ha tenido un impacto impresionante no sólo en los resultados en los temas que han importado en esta elecciones", dijo ayer Matt Kibbe, presidente de FreedomWorks, uno de los nervios organizativos del Tea Party fundado por ex líder republicano Dick Armey.

"Impuestos más bajos. Menos Estado. Más libertad", reza el lema de FreedomWorks, que desde Washington y con financiación millonaria de donantes conservadores y libertarios, ha estructurado a miles de voluntario.

Kibbe destacó que incluso candidatos demócratas victoriosos, como el gobernador de Virginia Occidental Joe Manchin, que se hizo con un escaño en el Senado, vencieron con el mensaje de responsabilidad fiscal y gobierno limitado del Tea Party.

"Son buena gente, están muy enfadados, y tienen derecho a hacer lo que hacen", decía el demócrata Manchin durante la campaña electoral, en alusión al Tea Party. Manchin hizo campaña en contra del presidente y sus políticas medioambientales.

Las derrotas de candidatos del Tea Party en Delaware, Nevada, Wisconsin o Colorado envía un mensaje preocupante para los republicanos. Si el Tea Party impone a algunos de sus candidatos más radicales y puristas, el elector moderado puede asustarse y los republicanos acabar regalando la victoria a los demócratas.

El martes sucedió en Delaware y quizá en otros estados que –a falta de los resultados definitivos– pueden haber impedido al Partido Republicano alcanzar la mayoría en el Senado. El temor es que la ola populista lleve a los republicanos a elegir a un candidato del Tea Party para las presidenciales de 2012 –¿Sarah Palin?– y que éste, demasiado radical para el votante medio, acabe derrotado ante Barack Obama.

"Creo que la lección es que hay que elegir a los mejores candidatos posibles", admitió Kibbe. "Hemos transformado el paisaje –precisó–. No hemos logrado que salga elegido el 100% de candidatos pero nos hemos acercado".

En Washington las cosas no resultarán sencillas para los novatos del Tea Party. El establishment conservador ha señalado que desparueba sus excesos y, pese a que el Partido Republicano ha ganado con un programa inspirado en los populistas, ahora puede intentar neutralizarlos.

Aesto se añaden las posibles divisiones. El Tea Party no es un grupo formal, y en él caben figuras tan dispares como Marco Rubio y Rand Paul. Partidarios de una defensa robusta y partidarios de adelgazar el presupuesto de Defensa. Miembros de la derecha religiosa y fundamentalistas del libre mercado. Políticos antiinmigración y defensores a las fronteras abiertas. Los conservadores regresan al poder, pero aún están lejos de articular un mensaje que seduzca a la mayoría de estadounidenses en 2012.

La Vanguardia

segunda-feira, 18 de outubro de 2010

AQUI E LÁ

Deviantart:


Los ricos presionan contra Obama

Este segmento podría ejercer un impacto real en las legislativas que se realizarán en dos semanas. Los republicanos han criticado constantemente al mandatario por no apoyar a los empresarios.

Por David Usborne *
Desde Florida, para Página/12

“No sería una buena idea manejar por acá con calcomanías de Barack Obama”, explica Phil McCarthy, un antiguo titán entre los empresarios capitalistas estadounidenses. Su Mercedes, con un control remoto secreto interior, no tiene un logo demócrata a la vista. Por eso, las barreras del Club de Playa de St Johns se levantan obedientemente.

Situado el norte de la Playa Vero, en la parte atlántica de Florida, la isla de St Johns reúne a una comunidad de gente de altos recursos. Para ser honestos, de inclinación republicana. Para McCarthy, cenar cerca de la pileta convierte la noche en una velada extraña. Haciendo a un lado las convenciones de discreción en cuestiones de política que mantiene la gente bien de los Estados Unidos, accede a hablar sobre Barack Obama. Es su tarea hablar, explica McCarthy. “¿De qué me sirve mandar una carta de lectores?”, pregunta mientras sirve un plato de ostras. Les pidió a algunos de sus amigos que se sumaran a la charla sobre el presidente Obama. Jim Broadhead, un ex director ejecutivo de la compañía eléctrica de Florida y alguna vez titular de la aerolínea Delta, accedió con entusiasmo. Pero otros no, no se fiaban de un reportero británico.

Ya no es un secreto que Estados Unidos, que se prepara para elegir en dos semanas a una nueva Cámara de los Representantes y a un tercio del Senado, está plagado de conservadores que consideran a Obama un horror socialista. Pero algunos ex discípulos de Sarah Palin y del Tea Party deberían saber esto: sus opiniones no son nada comparadas con lo que piensan los conservadores ricos y bien educados.

No sería sorprendente que los poderosos estadounidenses voten en contra del partido progresista del país. Pero lo que es llamativo es que Broadhead y los de su clase estén teniendo un impacto real en esta elección y mostrándose como una resistencia frente al presidente, que ha sido constantemente criticado por los republicanos por no apoyar a los empresarios. Esta es gente que tiene acceso a los políticos y que también cuenta con el dinero para influenciarlos. Broadhead, de 74 años y que pertenece a club de playa más selecto llamado Lost Tree (Arbol perdido), admite evasivamente que ha estado aportando para las elecciones del 2 de noviembre. La enorme influencia de los ricos ha provocado reacciones furiosas entre los comentaristas izquierdistas. “La locura se ha vuelto dominante”, escribió el mes pasado Paul Krugman en The New York Times. “Cuando se trata de defender los intereses de los ricos, parece que las reglas normales del discurso civilizado (y racional) no se aplican más. Un sentido beligerante del derecho los tiene presos: es su dinero y ellos tienen el derecho de resguardarlo”, agregó.

Pero ese punto de vista no logró demasiada adhesión y es también expresión de una percepción más amplia que sostiene que esta Casa Blanca es contraria a los negocios. Cuando Obama fue este año a Wall Street a explicar su ley de reforma financiera recibió una fría recepción. Cuando la legislación se aprobó hubo quejas porque el mandatario no invitó a los jefes de Goldman Sachs y de JP Morgan a la firma. A Stephen Schwarzman, cofundador del grupo Blackstone, se lo escuchó meses atrás comparar algunas de las propuestas de reforma impositiva de Obama con la invasión de Adolf Hitler a Polonia, en 1939.

Por suerte, esta noche sólo se escucharon comparaciones por izquierda. “Creo que se sitúa en algún lado entre el socialismo y el marxismo”, reflexiona McCarthy, que también se desempeñó como profesor adjunto de Negocios en la Universidad de Columbia. “Definitivamente, no es un capitalista”, insiste. “Para su corazón, su sistema de valores es básicamente socialista”, agrega. El anfitrión después cita un artículo de la revista Forbes, que decía que Obama heredó de su padre keniano una mentalidad anticolonialista. “Odia al imperialismo y cree que la gente que hace plata es imperialista”, remarca McCarthy.

Broadhead, que ahora está jubilado, afirma que ha sido ofendido por Obama en muchos niveles. Entre esas ofensas, estuvo la devolución a la embajada británica de un busto de Winston Churchill que había estado en el Despacho Oval desde los ataques del 11 de septiembre de 2001. Y también le desagrada su tendencia a echarle la culpa a George Bush. Además, se queja porque Obama da conferencias de prensa sin la bandera de los Estados Unidos. “Los estadounidenses tienden a ser patriotas y piensan que su país es un lugar excepcional. Pero parece que Obama quiere disipar esa visión”, denuncia. Los dos amigos quieren dejar en claro una cosa: la animosidad contra Obama no es un asunto personal.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

quarta-feira, 9 de junho de 2010

O MASSACRE CONTINUA

Abaixo o primeiro vídeo, divulgado em abril, com os civis iraquianos mortos:

Mesmo dps de Bush, a guerra continua - sao os bastidores de Obama

O Wikileaks que postou o célebre vídeo de helicóptero mostrando a morte de 12 civis iraquianos por soldados americanos, abriu campanha em defesa de Bradley Manning, analista de inteligência do Exército preso sob acusaçao de ter entregue o vídeo.

O site questiona duramente os jornalistas Kevin Poulsen, que noticiou a prisao na Wired, e Adrian Lamo, por terem divulgado que Manning seria a fonte, quebrando "compromisso do jornalismo".

Em conversas online, segundo Poulsen e Lamo, o analista teria dito que passou ao Wikileaks um 2o vídeo, mostrando a morte de 97 civis afegaos, e também milhares de despachos classificados do Departamento de Estado com a rubrica "negociaçoes políticas ocultas quase criminosas" (!).

Hillary Clinton e vários milhares de diplomatas ao redor do mundo terao um ataque do coraçao quando acordarem uma manha e descobrirem que todo um depósito de política externa classificada está disponível, em formato de busca, ao público (!).

Via Toda Midia

Leia o original deste artigo no BLUE BUS e veja os links recomendados.

sábado, 15 de maio de 2010

DEPOIS DA PORTA ARROMBADA, TRANCA DE FERRO


O presidente dos Estados Unidos, Barack Obama, prometeu nesta sexta-feira encerrar a relação "confortável" entre companhias de exploração de petróleo e órgãos reguladores do setor no governo americano.

"Por muito tempo, uma década ou mais, havia um relacionamento confortável entre as companhias de petróleo e a agência federal que permite suas perfurações. Parece até que as permissões foram dadas com muita frequência, baseadas em pouco mais do que a garantia de segurança das companhias petroleiras. Isto não pode e não vai mais acontecer", disse Obama.

Obama fez as declarações nos jardins da Casa Branca, depois de uma reunião de gabinete para discutir o vazamento de petróleo no Golfo do México.

Em seu pronunciamento, o presidente americano afirmou que a falta de supervisão contribuiu para a explosão da plataforma Deepwater Horizon, no dia 20 de abril, que originou o vazamento.

"É absolutamente essencial que coloquemos em prática todas (as medidas de) segurança e proteção para que uma tragédia como esta mancha de petróleo não se repita. Esta é uma responsabilidade que todos nós dividimos."

Reforma

O presidente americano afirmou que pediu ao secretário do Interior, Ken Salazar, uma reforma completa do serviço de gerenciamento mineral americano, incluindo a separação de parte da agência que permite as perfurações de petróleo e gás e coleta os royalties da parte que inspeciona a segurança de plataformas e aplica leis de segurança.

"Também ordenamos inspeções imediatas de todas as operações submarinas profundas do Golfo do México. E anunciamos que não serão fornecidas permissões para perfuração de novos poços até que a revisão que pedi, de segurança e ambiental, de 30 dias, seja encerrada."

"Estamos corrigindo a brecha que permitia que algumas companhias de petróleo contornar algumas revisões de segurança importantes. E hoje estamos anunciando um novo exame dos procedimentos ambientais para exploração de petróleo, gás e desenvolvimento", acrescentou.

Obama afirmou ainda que divide com os moradores da área da costa do Golfo do México, a mais atingida pelo vazamento, a raiva causada pela mancha de petróleo.

"A devastação potencial à costa do golfo, sua economia e seus habitantes pede que continuemos nossos esforços, sem descanso, para conter o vazamento e os danos", disse.

O vazamento de petróleo no Golfo do México pode se transformar no pior desastre ambiental da história dos Estados Unidos.

Alguns cientistas começaram a questionar as estimativas oficiais de cinco mil barris de petróleo vazando na região por dia, sugerindo que o número pode ser muito maior.

Segundo o jornal The New York Times, o oceanógrafo Ian MacDonald, da Universidade Estadual da Flórida, acredita que o volume de vazamento é cinco ou quatro vezes superior.

BBC

sexta-feira, 11 de dezembro de 2009

“El uso de la fuerza está justificado”

A Face da Guerra, de Salvador Dali:

El mandatario norteamericano señaló su incómoda verdad: que “el derramamiento de sangre a veces se antepone a la paz”.

Por David Usborne *

Serio y humilde, el presidente Barack Obama aceptó el Premio Nobel de la Paz ayer en Oslo y le dijo a su audiencia en el rutilante salón del ayuntamiento una incómoda verdad para ese ambiente: las “imperfecciones del hombre y los límites de la razón” significan que el derramamiento de sangre a veces se antepone a la paz. “Entiendo que la guerra no es popular. Pero también sé esto: que el concepto de que la paz es deseable no es suficiente para lograrla –dijo–. La paz requiere sacrificios.” Continuó: “No erradicaremos el conflicto violento durante nuestras vidas. Habrá momentos en que las naciones –actuando individualmente o en conjunto– encontrarán que el uso de la fuerza no sólo es necesario sino está justificado moralmente”.

Durante la ceremonia, que contó con la presencia del rey Harald V y la reina Sonia, el invitado de honor, con traje oscuro y corbata gris, no pareció del todo cómodo y tampoco desplegó el atractivo de otras ocasiones. El discurso de 35 minutos fue pronunciado escasos 10 días después de que Obama hubiera anunciado que enviaría 30.000 efectivos más a Afganistán. Pero descartó las preocupaciones de las presiones de política interna para ofrecer una meditación sobre el concepto de “guerra justa”. El Comité Nobel le otorgó el premio este año a Obama por su comienzo como presidente de Estados Unidos, en el que no solamente prohibió la tortura y se comprometió a cerrar Guantánamo, sino que le dio nueva prioridad a unir y llegar a viejos enemigos. Los críticos han llamado a este enfoque ingenuo y se preguntaron dónde están los frutos de este política exterior. La caravana de limusinas del presidente, llevándolo a él y a la primera dama, Michelle, a los altos consejeros y amigos de la familia, fue saludada por una multitud que aplaudía, pero también por una gran bandera que decía: “Obama, lo ganaste. Ahora ganátelo”.

Pero en Oslo, parte de la política exterior idealista dio lugar a un realismo más sobrio. Aplaudió el pacifismo que predicaron algunos de los anteriores ganadores del premio –citó a Martin Luther King y a Gandhi– pero añadió que no siempre el pacifismo es suficiente. “Un movimiento no violento no podría haber detenido a los ejército de Hitler. Las negociaciones no convencen a los líderes de Al Qaida para que depongan sus armas. Decir que la fuerza puede ser necesaria a veces no es un llamado al cinismo. Es un reconocimiento de la historia, las imperfecciones del hombre y los límites de la razón.”

Obama dijo que las percepciones de Estados Unidos como un agresor no bienvenido estaban arraigadas en “una sospecha reflexiva de Estados Unidos, la única superpotencia militar en el mundo”. Pero la historia será más benévola, dijo: “Cualesquiera sean los errores que hayamos cometido, el simple hecho es éste: Estados Unidos ayudó a reescribir la seguridad global durante más de seis décadas con la sangre de nuestros ciudadanos y la fuerza de nuestras armas”.

“La paz es inestable cuando a los ciudadanos se les niega el derecho a hablar libremente o profesar la religión que quieran; elegir a sus propios líderes o reunirse sin temor. Una paz justa incluye no sólo los derechos civiles y políticos, debe estar acompañada por la seguridad económica y la oportunidad. Porque la verdadera paz no es sólo estar libre del temor sino tener libertad para querer.”

“Los ‘ingredientes vitales’ para alimentarla –continuó– son acuerdos entre las naciones, instituciones fuertes, apoyo a los derechos humanos, inversión en el desarrollo. Y, sin embargo, no creo que tengamos la voluntad o la permanencia en el poder, para completar este trabajo sin algo más. Y eso es la continua expansión de nuestra imaginación moral; una insistencia de que hay algo irreductible que todos compartimos”. Concluyó: “Tratemos de lograr un mundo como debiera ser, esa chispa divina que todavía está dentro de cada uno de nosotros”.

Obama mantuvo un tono que no se esperaba en absoluto de él, al menos en Oslo: el de un político pragmático, más que el de visionario soñador que actualmente se le reprocha en su país. El mandatario no se mostró ayer como un soñador, sino como un fiel ejecutor de “Realpolitik”. Y es posible que sus simpatizantes en todo el mundo lamenten ese inesperado giro.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère.

segunda-feira, 28 de setembro de 2009

Berlusconi volta a referir-se a Obama como "bronzeado"


O primeiro-ministro italiano, Silvio Berlusconi, fingiu ter-se esquecido do nome do Presidente norte-americano, durante um discurso em Milão, pelo que se referiu a Barack Obama como "o bronzeado".

É a segunda vez que o polémico Berlusconi se refere a Obama como "bronzeado". A primeira foi pouco depois das eleições presidenciais norte-americanas, quando o primeiro-ministro italiano disse que o vencedor era "jovem, bonito e bronzeado".

No domingo, Berlusconi, que discursava perante uma multidão, em Milão, repetiu a graça: "Como é que ele se chama, esperem, é um senhor bronzeado".

Mas a brincadeira, desta vez, estendeu-se à primeira dama, Michelle Obama: "Vocês não vão acreditar, mas os dois frequentaram a praia porque a esposa também é bronzeada", afirmou.

VISÃO

sexta-feira, 25 de setembro de 2009

G20 deve substituir G8 à frente da economia mundial

Os países do G-20 são os azulados. Pobre da África...

Bruno Garcez*
Enviado especial da BBC Brasil a Pittsburgh

O Brasil e outras nações emergentes devem colher uma vitória nesta sexta-feira, no encerramento da cúpula do G20, com a ampliação dos poderes do bloco que reúne os países mais ricos do mundo e as principais economias em expansão.

A expansão dos poderes do G20 e o seu status como substituto do G8 (o grupo formado pelas sete maiores economias mundiais mais a Rússia) era uma das bandeiras do Brasil, bem como o das outras nações emergentes, como a China e a Índia.

Pelo acordo, a agremiação de 20 países terá mecanismos para agir como coordenador global de políticas econômicas e permitir que os países-membros fiscalizem os compromissos firmados por cada um.

A iniciativa foi defendida também pelo presidente dos Estados Unidos, Barack Obama, que vinha reivindicando o que chamou de "um reequilíbrio mundial".

Nesta sexta, deverá ser anunciado ainda que G20 se tornará um conselho permanente de cooperação econômica internacional, papel que era tradicionalmente desempenhado pelo G8.

O G8 vai continuar mantendo encontros regulares relativos a temas de segurança internacional que sejam de interesse dos países que constituem o bloco.

Ainda na quinta-feira, o assessor especial da Presidência, Marco Aurélio Garcia, havia dito que os emergentes já haviam feito avanços a começar, até mesmo, pelo nome da conferência que está sendo realizada em Pittsburgh.

Esta edição do encontro menciona o G20 em seu título, frisou o assessor do Planalto, enquanto que a cúpula anterior do bloco, realizada em Londres, em abril, não fazia menções ao grupo de 20 países.

Garcia havia dito que já ficara claro que ''o G8 não é mais aquela instância que organiza os debates sobre questões financeiras internacionais, houve uma certa transferência para o G20''.

Mas a despeito da vitória na ampliação dos poderes do bloco, as nações emergentes poderão sofrer um revés no acordo final da reunião.

Os países europeus vêm demonstrando resistência à intenção dos países em desenvolvimento de ter sua representatividade ampliada em organismos como o Fundo Monetário Internacional (FMI) em 5% ou mais.

A proposta conta também com o apoio dos Estados Unidos, mas teria a oposição da França e da Alemanha, que temem perder o seu poder dentro do FMI.

O esboço inicial do documento final do G20 afirma que há um consenso em elevar as cotas dos emergentes em pelo menos 5%, graças a uma transferência de ''países super-representados para mercados emergentes, dinâmicos e sub-representados, e nações em desenvolvimento na próxima revisão de cotas (do FMI), que será concluída em 2011".

Marco Aurélio Garcia afirmou que "alguns europeus estão introduzindo um outro critério, que tira dos grandes e passa para os pequenos, dos super-representados para os sub-representados, mas não introduz a questão concreta, que é a questão da representação dos emergentes".

O assessor da Presidência disse que há diferença entre as duas posturas.

''A diferença é que você pode tirar, por exemplo, da França, e passar até para um país europeu que esteja sub-representado'', explicou.

Algumas nações, como a Espanha, por exemplo, gostariam que o documento não falasse em ''mercados emergentes dinâmicos e sub-representados'', mas somente em ''mercados dinâmicos e sub-representados'', a fim de que pudesse se valer do mesmo aumento de cotas pleiteado pelos países em desenvolvimento.

terça-feira, 15 de setembro de 2009

Mercado mundial segue desregulado um ano após falência do Lehman Brothers


Um ano após falência do Lehman Brothers, mundo clama pela supervisão financeira, enquanto cassino parece ter sido reaberto no mundo das finanças. Encontro do G20 na próxima semana discutirá controle do setor financeiro.


O anúncio de falência do tradicional banco americano de investimentos Lehman Brothers, em 15 de setembro de 2008, caiu como um tsunami sobre o mercado financeiro norte-americano, marcando o apogeu de uma crise que ameaçava toda a economia mundial.

Um ano após o colapso dramático do Lehman Brothers, especialistas divergem se lições da crise financeira global foram realmente tiradas e se essas foram aplicadas na prática, principalmente nos EUA, onde a bolha do mercado imobiliário teve início.

Não foi por ocaso que o presidente norte-americano Barack Obama escolheu a Bolsa de Valores de Nova York como cenário de seu discurso, nesta segunda-feira (14/09). No momento em que o fim da pior recessão do pós-guerra se anuncia, negócios especulativos voltam a florescer em Wall Street, lembrando os papéis tóxicos que quase levaram ao colapso total do sistema financeiro mundial.

Destino selado

Há um ano, aquela "segunda-feira negra" para o capitalismo financeiro norte-americano foi antecedida por uma maratona de negociações, em um final de semana dramático, quando se tentou salvar o Lehman Brothers. A situação do banco de investimentos fundado em 1850 por imigrantes alemães era tão ruim, que compradores interessados exigiam maciças garantias estatais.

Diferentemente da ajuda estatal de 200 bilhões de dólares, anunciada na semana anterior para salvar os gigantes do crédito imobiliário Fannie Mae e Freddie Mac, o governo dos Estados Unidos logo deixou claro que uma solução para o debilitado banco deveria ser encontrada no próprio setor financeiro.

Privilegiava-se a compra pelo Bank of America. No entanto, o Merrill Lynch, concorrente do Lehman Brothers, farejara o perigo e foi mais rápido em acertar sua incorporação pelo Bank of America, a fim de salvar-se. A partir desse momento, o destino do Lehman Brothers estava selado.

Naquela manhã de segunda-feira, com o anúncio da incorporação do Merrill Lynch pelo Bank of America e da falência do Lehman Brothers, o número dos grandes bancos independentes de investimento em Wall Street foi reduzido pela metade.

Contribuintes pagaram conta

A confiança nos mercados ficou abalada e o tsunami não pôde ser mais contido. No dia seguinte, as três principais agências de classificação de risco do mundo rebaixaram os ratings da debilitada seguradora American International Group (AIG). Dessa vez, o governo norte-americano não ousou ficar indiferente e injetou 85 bilhões de dólares para salvar a AIG.

"Em Wall Street, acredita-se que o governo recebeu telefonemas dos principais centros financeiros mundiais: Tóquio, Frankfurt, Paris, Londres. E todos devem ter dito o mesmo: 'vocês estão loucos? A AIG está envolvida até o pescoço em negócios internacionais. Se vocês deixarem que ela vá à falência, o caos se instalará pelo mundo'", afirmou Arthur Cashin, corretor em Wall Street.

Somente a ajuda estatal para salvar a AIG custou, até hoje, 182 bilhões de dólares ao governo norte-americano. Um ano após o "setembro negro" de 2008, a pior recessão desde a década de 30 provocou a perda de 7 milhões de postos de trabalho nos EUA, onde mais de 1 milhão de residências tiveram que ser leiloadas.

Mais de 2,6 trilhões de dólares de poupanças desapareceram nos mercados de ações. Além disso, contribuintes norte-americanos e europeus tiveram que pagar quase a mesma quantia para evitar catástrofe maior.

Recuperando o dinheiro perdido

Um ano após a falência do Lehman Brothers, o cassino parece ter sido reaberto no mundo das finanças. A melhor prova são os lucros bilionários dos grandes bancos e os polpudos bônus dos executivos.

Para Sharyn O'Halloran, economista política da Universidade de Columbia em Nova York, responder à pergunta se investidores, políticos e Wall Street aprenderam algo com a crise é bastante fácil: "Não! Simplesmente porque os estímulos são os mesmos. Executivos continuam ganhando bônus milionários sobre lucros rápidos".

Jason Weisberg, corretor em Wall Street, afirma que os negócios sofreram modificações, "mas as pessoas perderam uma monte de dinheiro e elas o querem de volta", o mais rápido possível e a qualquer preço.

Obama clama por regulação

O mundo clama pela supervisão financeira, mas até hoje pouco foi feito neste sentido. Em seu discurso no centro financeiro nova-iorquino, Barack Obama disse aos executivos que a era do "comportamento desconsiderado" e dos "excessos descontrolados" em Wall Street chegou ao fim.

Obama advertiu contra um retorno do comportamento despreocupado com o risco, o estopim da crise há um ano. Segundo Obama, "os executivos financeiros não teriam agido a seu próprio risco, mas a risco de todo o nosso país".

Para o encontro do G20 (grupo dos mais importantes países industrializados e emergentes) em Pittsburgh, na próxima semana, o presidente norte-americano anunciou que fará pressão junto aos chefes de Estado e de governo ali presentes com vista a um endurecimento da supervisão financeira global.

O presidente norte-americano admitiu ainda que a crise financeira aconteceu também devido ao "fracasso coletivo" da política norte-americana de regulação financeira. "Os EUA estão reformando seu sistema regulatório de forma enérgica e se engajam para que o resto do mundo faça o mesmo", afirmou Obama.

Autores: J. Korte / M. Braun / C. Albuquerque, para Deutsche Welle
Revisão: Augusto Valente

quarta-feira, 8 de julho de 2009

Obama e os ditadores racistas de Honduras


“Esse negrinho [Barack Obama] nem sabe onde fica Tegucigalpa”. A frase racista do “ministro” das Relações Exteriores de Honduras, Enrique Ortez Colindres, indica o desespero dos golpistas, cada vez mais isolados no país e no mundo. Além dos protestos diários e massivos da população contra a deposição ilegal e brutal de Manuel Zelaya, esse arremedo de ditadura militar não conta com o apoio de nenhum governo do planeta, nem o do “império do mal”. Daí a reação racista e apavorada contra o presidente dos EUA, que se recusou a receber os gorilas golpistas.

O caráter fascista do golpe em Honduras é evidente – apenas o Correio Braziliense, a CNN e os colunistas trogloditas da Veja tentam acobertar. Até a TV Globo e outros veículos têm tratado os golpistas de “golpistas”. A Folha evita rotular a ditadura hondurenha de “ditabranda”. As cenas exibidas na mídia são de violenta repressão às manifestações populares, com mortes e dezenas de feridos. Há relatos sobre o fechamento de rádios e jornais – mas até agora a máfia da Sociedade Interamericana de Prensa (SIP) não se pronunciou em defesa da “liberdade de expressão”. Os golpistas só contam com o apoio declarado dos direitistas mais truculentos e inábeis.

O suspeito papel dos EUA

Diante do total isolamento interno e externo, qual a duração desta ditadura sanguinária? Não dá ainda para prever. Ela depende da correlação de forças internas, da capacidade de pressão dos setores democráticos e populares de Honduras, e também da interferência externa. Neste caso, os EUA jogam um papel chave. Barack Obama rejeitou os golpistas, mas até agora o império evita medidas mais incisivas. Parece apostar numa solução “negociada”, que tire de cena os “gorilas”, mas que também barre o retorno ao governo de Manuel Zelaya, que recentemente rompeu um acordo bilateral (TLC) com os EUA e aderiu a Alternativa Bolivariana das Américas (Alba).

É sempre bom lembrar que o golpe desfechado em 28 de junho teve os “requintes” das operações da CIA, a temida agência terrorista dos EUA. O presidente Zelaya foi seqüestrado de madrugada e enviado, encapuzado, para Costa Rica; uma carta de renúncia foi falsificada; as embaixadas de Cuba e Venezuela foram atacadas; a TV pública foi destruída. Também é fato que os EUA têm uma base militar em Palmerola e sempre tiveram vários “consultores militares” neste país. John Negroponte, o servidor terrorista de Bush, até hoje é chamado de “vice-rei de Honduras”. Para a jornalista Stella Calloni, com tamanha presença, “é impossível que os EUA ignorassem o golpe”.

Obama, tratado indignamente pelos golpistas, está na berlinda. Caso silencie, terá dado apoio na prática ao primeiro golpe militar da sua gestão, em nada se diferenciando de Bush. Caso tente uma manobra, ele também será julgado pela história. Como anteviu o escritor uruguaio Eduardo Galeano, pouco antes de sua posse, “Obama, primeiro presidente negro da história dos EUA, concretizará o sonho de Martin Luther King ou o pesadelo de Condoleezza Rice? Esta Casa Branca, que agora é sua casa, foi construída por escravos negros. Oxalá, ele nunca esqueça isso”.

Por Altamiro Borges