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quarta-feira, 26 de outubro de 2011

EUA E ISRAEL CONTRA O MUNDO

Fonte da imagem AQUI.

Cuba: embargo deve terminar


Medida foi exigida na Assembleia Geral da ONU


A Assembleia Geral da ONU exigiu ontem o fim do embargo comercial, econômico e financeiro imposto pelos EUA a Cuba desde 1962. O documento obteve apoio de 186 países. Apenas dois (EUA e Israel) se posicionaram contra. Além disso, foram registradas três abstenções. É a vigésima vez que o órgão condena o bloqueio americano.

"O dano econômico direto contra o povo cubano supera os 975 bilhões de dólares nos últimos 50 anos", disse o chanceler cubano, Bruno Rodríguez. O embaixador do Uruguai na ONU, José Luis Cancela, destacou que o embargo "é exemplo de políticas obsoletas". O representante dos EUA, Ron Godard, insistiu que o embargo é "uma questão bilateral". O bloqueio foi introduzido em resposta à expropriação de empresas americanas durante a Revolução Cubana, comandada pelos irmãos Fidel e Raúl Castro. Cuba não pode exportar ou importar livremente produtos e serviços para ou dos EUA, nem utilizar o dólar em suas transações. Em artigo, divulgado pela imprensa local, Fidel disse que o "sistema capitalista coloca em risco a sobrevivência do homem".


CP

quinta-feira, 4 de junho de 2009

La OEA levantó el castigo en contra de Cuba

Vista da Ilha:

Después de 36 horas de tensión y caras largas, los 34 cancilleres del continente llegaron a un difícil y ajustado consenso. “Le digo al comandante Fidel Castro: ‘Hoy la historia lo absolvió’”, sentenció el mandatario hondureño.

Por María Laura Carpineta, para Página/12

“La Guerra Fría ha terminado.” Triunfante, el anfitrión de la Asamblea General de la OEA, el presidente hondureño Manuel Zelaya, sepultó la resolución que hace 47 años expulsó a Cuba de la Organización de los Estados Americanos (OEA). “Le digo al comandante Fidel Castro: ‘Hoy la historia lo absolvió’”, sentenció el mandatario, mientras a su lado sus pares latinoamericanos asentían con satisfacción y orgullo. Después de 36 horas de tensión y caras largas, los 34 cancilleres del continente llegaron a un difícil y ajustado consenso. “La resolución que excluyó al gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano queda sin efecto”, leyó una de las funcionarias de la organización y el salón principal del Club Arabe, la sede de la cumbre, estalló en aplausos.

“Hoy (por ayer) la OEA hizo historia; hoy la OEA empezó a escribir una nueva historia”, le dijo a este diario horas después el canciller boliviano David Choquehuanca, intentando bajar el nivel de adrenalina que acumuló los últimos días. Anoche el gobierno cubano también consideró la decisión de la OEA como un hito histórico, pero marcó distancia de todas las especulaciones que surgieron sobre su posible vuelta a la organización que expulsó en 1962 al gobierno revolucionario de Fidel Castro por asumir la ideología marxista leninista y aliarse al bloque soviético y a la China comunista.

“Cuba no ha pedido ni quiere regresar a la OEA, una organización llena de una historia tenebrosa y entreguista. Pero reconoce el valor político, el simbolismo y la rebeldía que entraña esta decisión impulsada por los gobiernos populares de América latina”, señaló el gobierno de Raúl Castro, a través de un comunicado difundido por la televisión de la isla.

Pero la aclaración de La Habana no logró opacar la sensación de victoria que reinaba ayer entre los cancilleres en la ceremonia de cierre de la 39ª Asamblea General de la OEA. “Dimos un primer paso. Ahora tenemos que dar el segundo, vencer la segunda injusticia que pesa sobre el pueblo cubano. Los representantes de los países americanos debemos pedir que se levante el embargo estadounidense contra Cuba”, instó Choquehuanca, el canciller boliviano. Pero un festejo a la vez, pidió el funcionario.

Anteanoche pocos imaginaban en Honduras que la asamblea terminaría así. El debate había terminado en un aparente callejón sin salida. Estados Unidos reclamaba incluir en el texto de la resolución condiciones para una eventual vuelta de Cuba a la OEA, y los aliados de la isla –Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua– se negaban tajantemente a esa propuesta. Ayer la discusión arrancó temprano y directamente a puertas cerradas. Los grandes discursos y las palabras confrontativas habían quedado atrás; no había más tiempo para eso.

Minutos antes de las 13 (hora hondureña), el escenario cambió en la pequeña ciudad de San Pedro Sula. El canciller ecuatoriano Fander Falconi hizo el anuncio que la mayoría deseaba escuchar, pero pocos esperaban tan temprano. “Se llegó a un consenso”, informó, sonriente y orgulloso.

La fumata blanca impregnó los pasillos del Club Arabe de inmediato. La tensión comenzó a ceder y a los pocos minutos todos los cancilleres se sentaron en sus sillas para hacer el anuncio formal y celebrarlo. Como es la costumbre de la Asamblea General de la OEA, no hubo votación; la resolución salió por consenso, por aclamación. “Hemos terminado con un anacronismo y una injusticia”, festejó el canciller argentino Jorge Taiana.

Lo que no lograron sortear fue la disputa por las condiciones en que Cuba podría volver a la organización. La derogación de la resolución de 1962 sólo anula la prohibición, pero es la isla la que debe solicitar su reingreso. De hacerlo se abrirá una nueva discusión. “La participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA”, dice el segundo y último punto de la resolución aprobada ayer.

Como todo en diplomacia, cada uno lo interpretó según su conveniencia. Para Venezuela y los aliados de Cuba en el ALBA, esa frase no implica ninguna condición concreta; para Estados Unidos, es justamente eso, la obligación de todos los miembros de cumplir con los principios de libertad de expresión y de partidos políticos que defiende la Carta fundacional de la OEA. Pero ésa es una pelea para el futuro, acordaron ayer los 34 cancilleres.

Taiana aprovechó el clima de paz y satisfacción para destacar la cooperación del gobierno norteamericano. “Resulta evidente que el gobierno del presidente Barack Obama ha iniciado un retorno a los valores y principios del multilateralismo”, señaló Taiana, antes de que tomara la palabra a Thomas Shannon, el segundo de Hillary Clinton para temas latinoamericanos, que tomó su lugar en la asamblea.

“No estamos interesados en luchar viejas batallas o en vivir en el pasado”, señaló el norteamericano, mostrando su lado más conciliador. Habló de respeto mutuo y de empezar a escuchar las voces diferentes, pero eso sí, aclaró, el caso cubano tiene sus particularidades. “Estados Unidos espera el día en que una Cuba democrática se reintegre en el sistema interamericano. Hasta entonces, buscaremos nuevas vías con Cuba para beneficiar a la gente de ambas naciones y del hemisferio”, agregó Shannon, retornando por un instante al ceño fruncido y el tono duro que marcaron las primeras 24 horas del debate.

Para Peter Hakim, el director de Diálogo Interamericano, una ONG que impulsa desde Washington las relaciones entre los países del hemisferio, el gobierno de Obama no quería este desenlace. “Fue demasiado rápido para los tiempos que venía manejando”, opinó en diálogo telefónico con este diario. “Obama empezó un acercamiento con el gobierno cubano, pero es un tema muy delicado para Estados Unidos y en Honduras se quedó visiblemente solo”, agregó.

El analista recordó que no es la primera vez que un gobierno estadounidense se queda solo ante los países latinoamericanos, pero sí es la primera vez que cede para conseguir un acuerdo. “Lo verdaderamente histórico de lo que sucedió en Honduras es que América latina convirtió a la OEA en un organismo multilateral, en el que Estados Unidos ya no puede imponer sus condiciones”, aseguró Hakim.

Enojo de los republicanos

La decisión de la Asamblea General de la OEA que anuló ayer la resolución que marginó a Cuba de la organización en 1962 fue criticada en Estados Unidos, donde siete legisladores, mayoritariamente republicanos, presentaron un proyecto de ley para suspender el aporte financiero de su país a la OEA si Cuba regresa al organismo. “Que los miembros de la OEA consideren siquiera la posibilidad de readmitir a esta brutal dictadura es insensato, irresponsable y antidemocrático”, señaló un comunicado de uno de los legisladores que copatrocina el proyecto, el representante republicano Connie Mack de Florida. A su vez el diputado Albio Sires declaró: “Lo que sucedió fue muy grave”. Insulza no se sorprendió: “Van a surgir críticas por todos lados, los diputados de Estados Unidos no están muy contentos”, dijo el secretario general del organismo.

quarta-feira, 12 de novembro de 2008

Após 20 anos, influência russa volta à América Latina


Carlos Chirinos
Da BBC Mundo em Caracas

Desde o fim da Guerra Fria, a relação entre a Rússia e a América Latina já não é mais como no passado. Mas agora, 20 anos depois, a influência russa na região volta a aparecer.

O fim da União Soviética reduziu muito o espaço conquistado por Moscou nos anos 50 e 60, com o triunfo da Revolução Cubana.

Novembro de 2008 poderia ser chamado de mês da Rússia em boa parte da América Latina.

Comissões russas de alto escalão visitarão Venezuela, Bolívia, Equador, Cuba, Nicarágua e Argentina. O mês termina com a chegada do presidente Dmitri Medvedev à região.

Exercício naval

A visita presidencial também coincide com o momento em que a Rússia e a Venezuela começam a fazer manobras militares conjuntas no Mar do Caribe.

A estratégia da diplomacia russa na América Latina tem como objetivo relançar as "tradicionais relações" com Cuba e com a Nicarágua "sandinista" e aproveitar os novos governos de esquerda, como os de Bolívia e Paraguai.

Esse suposto viés "esquerdista" da renovada presença russa na América Latina é visto por alguns como uma potencial reedição das tensões da Guerra Fria, sobretudo para os que equiparam a Venezuela de Hugo Chávez à Cuba de Fidel Castro.

A Venezuela transformou-se no principal inimigo – até agora apenas na retórica – da política americana na região e também se tornou o principal sócio militar dos russos no continente, com compras de US$ 3 bilhões.

Mas também tornou-se um sócio importante no campo de energia, com grande volume de negócios entre a Petróleos de Venezuela (PDVSA) e as russas Lukoil e Gazprom.

Vocação

"A Rússia está seguindo com sua vocação geoestratégica e quando observam uma possibilidade de se afirmar no mundo, eles a usam", disse à BBC o ex-chanceler eslovaco Eduard Kukan.

Por sua experiência na Eslováquia, país que passou anos sob a influência da União Soviética, Kukan desconfia do aspecto militar da aliança venezuelana com a Rússia.

"Estamos vivendo tempos diferentes. É muito difícil sequer sonhar em construir um império ao estilo soviético", afirma. "Para os russos, é muito difícil admitir que não são mais a superpotência dos tempos da União Soviética. Acredito que os líderes russos querem retomar esse posto que tinham no mundo."

Para o vice-chanceler russo Sergey Riabkov, que esteve em Caracas no fim de semana, a aliança com a Venezuela é uma relação de negócios "muito importante, mas também muito pragmática".

"Não há condicionamentos geopolíticos de nenhum tipo", disse Riabkov à BBC, ao comentar os exercícios navais conjuntos. "Não devemos ver isso com o prisma distorcido dos tempos da Guerra Fria, porque não é esse o caso."

Espaço

A Rússia estendeu a Cuba nesta semana uma linha de crédito de US$ 20 milhões, em um gesto amistoso diante da enorme dívida que o país tem com os russos (alguns calculam que a dívida ultrapassa US$ 20 bilhões).

Para Daniel Erikson, do centro de estudos Diálogo Interamericano, em Washington, "o negócio é parte da relação mais importante para a Rússia" na região.

Erikson avalia que os laços com Moscou "fazem parte da globalização da América Latina, que é muito boa para a região".

Mas o pesquisador ressalta que a presença da frota naval russa no Caribe é uma mensagem direta de Moscou para Washington de que, caso o vazio entre o norte e o sul continue aumentando, haverá outros dispostos a ocupar esse espaço econômico e político.

sexta-feira, 31 de outubro de 2008

Putrefacción moral en la Casa Blanca


Por Atilio A. Boron *

Página/12

La enumeración de las atrocidades cometidas en los últimos tiempos contra los pueblos y la naturaleza para salvaguardar el sistema capitalista ocuparían todas las páginas de este diario. Quisiéramos detenernos en una, de gran actualidad ante la inminencia de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y la votación que días atrás tuvo lugar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde 185 de los 192 países miembros aprobaron, por decimoséptima vez, una resolución exigiendo poner fin al bloqueo iniciado hace cuarenta y seis años en contra de Cuba.

No se conocen antecedentes de un repudio tan universal a las políticas del imperio, acompañado en la defensa de sus fechorías tan sólo por Israel (su Estado-cliente y gendarme regional en Medio Oriente) y Palau. Merece una digresión el caso de este micro-Estado que, según informa el sitio web de la CIA, es conjunto de islitas de 451 km cuadrados con una población de 21.093 habitantes. Es un país “independiente”, que vota en la ONU y se alinea con la Casa Blanca, razón por la cual seguramente será caracterizado por sus publicistas como una sólida y vibrante democracia.

No parece molestar a Washington en este caso el tema del partido único, recurrentemente utilizado para criticar a Cuba, porque en este baluarte de las libertades del lejano Pacífico no existen partidos políticos, según lo informa también la CIA. No es que sólo hay uno y eso es malo; no hay ninguno, pero eso es bueno. De todos modos, estos son detalles nimios que se compensan con largueza cuando se recuerda que, en 1986, Palau firmó un Tratado de Libre Asociación con Estados Unidos que lo convierte de facto en una colonia, pero una de un tipo muy especial, porque puede sentarse en la Asamblea General para votar a favor de sus amos.

No tuvo la misma suerte Puerto Rico, que Washington se esmeró para que desde la misma fundación de la ONU ese país fuese incluido en la lista de Territorios No Autónomos y, por lo tanto, inhabilitados para integrarse a la ONU. Sus cuatro millones de habitantes, más otros tantos que residen en Estados Unidos, no pueden opinar sobre ningún asunto.

Afortunadamente en esta ocasión, las Islas Marshall, que la CIA caracteriza como un banco de prueba de la cohetería del Pentágono, y Micronesia decidieron desobedecer las órdenes de la Casa Blanca.

Decíamos putrefacción moral porque no hay otra forma de calificar el pertinaz sostenimiento de un bloqueo durante casi medio siglo, un prolongado escarmiento propinado a Cuba por haberse animado a luchar por su verdadera independencia. Un castigo ejemplarizador, de esos que los esclavistas y los “conquistadores” de España y Portugal aplicaban con total sadismo a los que tenían la osadía de pretender liberarse de sus cadenas.

Francia no se quedó atrás en esta infamia: en 1825 impuso a Haití, la joya de sus colonias caribeñas, el pago de una enorme indemnización (unos 21 mil millones de dólares de hoy) por los “perjuicios” ocasionados a los latifundistas franceses por su independencia y un tributo del 50 por ciento a todos los bienes que entrasen o saliesen de Haití. Esta deuda desangró al país: se terminó de pagar en 1947, sumiendo a una de las islas más ricas del Caribe en la miseria más absoluta.

Pero Cuba no pudo ser igualmente doblegada, y eso no se perdona. Es un pésimo ejemplo que debe erradicarse de la faz de la Tierra. Ahí están Venezuela, Bolivia y Ecuador para demostrar la malignidad del contagio. Y los otros gobiernos, que sin haberse infectado con el virus de la autodeterminación y la dignidad nacional, coquetean con los rebeldes.

Ni aun la fenomenal devastación producida por dos gigantescos huracanes hizo que Estados Unidos pusiera temporalmente entre paréntesis su criminal política. Tal como lo declarara el canciller Pérez Roque en la ONU, el saldo de este desastre fue de “más de 500 mil viviendas y miles de escuelas e instituciones de salud afectadas, un tercio del área cultivada devastada y una severa destrucción de la infraestructura eléctrica y de comunicaciones, entre otros daños”.

Su reconstrucción, una empresa humanitaria por definición, se vería facilitada si la Casa Blanca tuviera todavía un pequeño resto de nobleza y moralidad y permitiera a La Habana adquirir los bienes que necesita en Estados Unidos. Pero no lo tiene. La Revolución no quiere regalos; quiere comerciar, pagando en efectivo y por adelantado sus compras, lo que favorecería a empresarios y trabajadores de ese país.

Pero se lo impide la podredumbre moral de la Casa Blanca, insensible ante el flagelo que el Katrina provocó entre los suyos, combinada con la irreparable estupidez de la pandilla reaccionaria que ejerce el gobierno. De este modo, la isla deberá adquirir en tierras lejanas bienes que, por el bloqueo y los fletes, terminan siendo carísimos. Será todo más difícil, pero Cuba ha dado repetidas muestras de no arredrarse ante la adversidad. Ahora podrá demostrarlo una vez más.

* Politólogo.