DANCINHA

quarta-feira, 12 de março de 2014

Enseñar a los niños que los dinosaurios no existieron: cómo las escuelas públicas suspenden en temario


Marion Maddox · · · · · 

La educación religiosa en las escuelas australianas deberían pasar a examen: la mayoría de los padres no desean que a los niños se les enseñe Creacionismo o que a sus hijas les digan que sus pezones son una “tentación para los hombres”.

‘El director de una escuela primaria victoriana calificó, la semana pasada, las lecciones de su escuela como “basura”, “huecas y de retórica vacía” y con “absolutamente ningún valor”. Canceló las clases de Formación Religiosa Específica y explicó que:


Aprobaba y aceptaba ciegamente esas actividades en mi escuela hasta que empecé a fijarme en el material y a fijarme todavía más en las mismas lecciones que los voluntarios estaban impartiendo. Concluí que tanto el material como los maestros asociados y los métodos de enseñanza simplemente no alcanzaban los estándares de calidad de la práctica educativa que esta escuela precisa.  
Una maestra que se encontró con que en la clase de Formación Religiosa Específica de su hijo se enseñaba que los “dinosaurios nunca existieron” (simplemente Dios plantó los registros fósiles), calificó las clases de “mal gusto”, “ofensivas” e “inaceptables”.

Una directora de escuela primaria exigió una disculpa y ahora está organizando una investigación departamental después de que los voluntarios para la formación religiosa dieran a los niños de sexto año un sermón aconsejando a las chicas cómo evitar que sus pezones fueran “una distracción y tentación para los hombres”, que explicaba que las esposas deben “someterse” a los maridos y que instruía a los niños para no caer en la homosexualidad. Ella calificó el material de “completamente inapropiado”, “en contra de los valores fundamentales de la escuela” y añadió que “escupe sobre todo lo que hacemos”.

Pero esto no es nuevo. “La imagen de la educación en religión…es, en el mejor de los casos, una hora libre; y en el peor, un caos indescriptible”, se quejaba un pastor anglicano de la Iglesia de Newcastle Synod, según se publicó en el Newcastle Herald en 1969. Las principales iglesias ya se habían retirado a la hora de ofrecer formación religiosa en el sur de Australia, algo que ya había comenzado con los metodistas en 1968. Durante los setenta, los gobiernos de Tasmania, de Victoria, del sur y oeste de Australia llevaron a cabo una investigación sobre la Formación Religiosa. En 1980, Nueva Gales del Sur hizo lo mismo.
Todos registraron frustraciones familiares: la Formación Religiosa segregaba a los niños bajo el criterio de la religión, cuando la esencia de las escuelas públicas es la inclusión; dando lugar a múltiples dolores de cabeza para su organización en tanto que aumentaba el número de familias  (y de iglesias) que no hacían nada al respecto. Se recurrió a voluntarios, cuyas mejores aptitudes eran la fe y el entusiasmo, en lugar de la capacidad para enseñar o el conocimiento sobre la materia. Era injusto, ya que las religiones minoritarias tenían problemas a la hora de encontrar voluntarios, lo que dejaba a los niños mal atendidos; mientras que las visitas breves, semanales, hacían imposible construir ninguna relación significativa entre la clase y el monitor. 
Las demandas estatales abogaron por sustituir o complementar la Formación Religiosa con una “Educación General Religiosa”, en la que maestros profesionales –mejor que voluntarios- enseñaran sobre las diferentes religiones –no solo una- así como creencias no-religiosas, como parte del itinerario docente, durante las horas lectivas –no en grupos segregados por religión-.
En los 34 años tras la última investigación estatal, la Educación General Religiosa se ha estandarizado en Inglaterra, Irlanda, en la mayoría de la zona oeste de Europa y en Quebec, pero en Australia se implementó muy poco o nada, aunque en algunos estados se imparte entre los 11 y los 12 años. Empeorando todavía más la situación, en la medida en que las principales iglesias dejaron por imposible la la Formación Religiosa, los predicadores apocalípticos y los contrarios a las teorías de la evolución a menudo rellenaron el hueco.
Tras conducir seguimientos y entrevistas en 23 escuelas públicas de Nueva Gales del Sur y en Queensland entre 2009 y 2012, la investigadora en educación Cathy Byrne se encontró con que los voluntarios para la Formación Religiosa Específica “preferían de manera significativa enfoques conservadores” a sus materias más que los mismos padres, directores o maestros profesionales.
Por ejemplo, cuando se preguntó sobre si se conseraba que la Biblia debía enseñarse como “un hecho” y de ahí “ser aceptada sin cuestionamiento”, los padres y los profesionales de la educación se inclinaron a favor  del cuestionamiento; mientras los voluntarios de la Formación Religiosa se inclinaron hacia la “infalibilidad de la Biblia”, por el punto de vista de que todo el texto de la Biblia está libre de error de ningún tipo. En casi un cuarto de las escuelas, Byrne se encontró con enseñanzas del tipo en que los alumnos o sus familias o amigos “arderían en el infierno” si no creían la versión de los voluntarios. 
Los defensores del sistema actual a menudo sostienen que tales cosas son aberraciones. Evonne Paddison, consejero delegado de Acces Ministries, cuyos voluntarios distribuyeron el sermón del aviso sobre los pezones, dijeron que su organización se sentía absolutamente decepcionada por el incidente y que continuaría investigando qué fue lo que sucedió.   
Sin embargo, el sistema actual hace imposible eliminar tales farsas por adelantado. En su lugar, los padres desconcertados son abandonados sin saber adónde ir. Las quejas a las escuelas tienden a ser desviadas a las organizaciones proveedoras. A menudo han declarado abrigar intenciones tales como usar las escuelas públicas como un “campo misionero” en los que “hacer discípulos” (Paddison) o “bombardear las escuelas estatales de Nueva Gales del Sur con el evangelio” de manera que “muchas vidas jóvenes se verán transformadas a través del Señor Jesucristo”  (GenR8 Ministries).

En respuesta a la sugerencia de que “la Formación Religiosa no tiene valor en un sistema educativo seglar”, Paddison escribió en 2011: “considero que todas las fes juegan un valioso papel en dar forma a nuestra comprensión de quiénes somos como individuos y como miembros del pueblo global.” Los padres, los directores y los maestros están de acuerdo. También los comités de investigación de hace trenta años o más. Sin embargo, resulta duro pensar en una manera menos efectiva de fomentar tal “comprensión” que la de segregar a los alumnos por el criterio de la religión, enseñándoles que el resto de los demás grupos están equivocados. Las investigaciones del Estado propusieron itinerarios docentes para ayudar a los niños a aprender sobre las diversas religiones y las tradiciones no religiosas, en clases impartidas por maestros profesionales, vinculados a los temas del resto del itinerario docente y con todos los alumnos aprendiendo juntos.

El informe de Steinle del sur de Australia, publicado en 1973, propuso la cota de que los estudiantes que hubieran completado su itinerario docente a los 12 años habrían conseguido “una mejor comprensión de sí mismos y de sus creencias”, que entenderían “la presencia y la influencia de la religión en la vida y en la sociedad” y de que ganarían “un mayor respeto y tolerancia hacia los otros y sus creencias”.
Cuarenta años después, todavía suena revolucionario.
Marion Maddox escribe regularmente en The Guardian
Traducción para www.sinpermiso.info de: Betsabé García Álvarez
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Fonte da Imagem:  http://archangels-bloggy.blogspot.com.br/2011_03_01_archive.html

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