Mostrando postagens com marcador Terror. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Terror. Mostrar todas as postagens

terça-feira, 15 de janeiro de 2013

ARGUMENTOS PARA FILMES DE ESPIONAGEM

Fonte desta imagem AQUI.


Grandes taquillazos de la CIA  

Tom Engelhardt · · · · · 



Sangre, torturas, asesinatos, muertes: más allá de las hazañas de Zero Dark Thirty [La noche más obscura] hay otras tramas y fracasos de la CIA que darían para obras cinematográficas de lo más logradas.



Atrapamos a Osama bin Laden — y ahora le atraparemos una y otra vez en las pantallas de cine de todo el país, conforme "Zero Dark Thirty" [La noche más obscura] va llegando a los multicines de barrio. Alabada y criticada, la película es la comidilla del momento. ¿Es también la primera de un nuevo género? Si este es el caso, he aquí mis cinco nominaciones para otras películas de la CIA.



Podemos empezar por el golpe de 1953 de la CIA contra el primer ministro iraní Mohammed Mossadegh, cuyo gobierno democráticamente elegido había nacionalizado la industria del petróleo. No podría ser más pegajoso, con la implicación de BP en una anterior encarnación, la CIA, la inteligencia británica, sobornos, manifestaciones callejeras financiadas en secreto y (para que no piensen que no habría torturas en la película) la instalación de un régimen autocrático que terminó creando una temible policía secreta que torturó a los opositores durante las décadas posteriores. Todo esto se hizo en nombre de lo que solía llamarse “el mundo libre”. " Ese golpe "exitoso" fue el punto de inicio prácticamente de todos los desastres y su pizca de "contragolpes" [blowbacks] — término usado por vez primera en la historia secreta del golpe de la CIA — en las relaciones entre Irán y los EE.UU. hasta hoy. Muchos de los documentos han sido desclasificados ¡y menuda historia es!



O bien tenemos otra candidato: el Programa Fénix de la CIA en Vietnam. ¡Si te va el porno de tortura, esta es tu operación clandestina! Destinado a aniquilar la infraestructura política del Viet Cong, se calcula que logró liquidar a unos 20.000 vietnamitas , de los cuales es notable que muy pocos se clasificaran verdaderamente como "cuadros experimentados del FLN" [Frente de Liberación Nacional de Vietnam] (según se dice, el programa lo utilizaron de forma regular los lugareños para ajustar cuentas). Se chapoteó hasta la rodilla — quizás hasta la cintura — en sangre, tortura, asesinatos y muertes, y todo cortesía de esta Agencia que todos hemos llegado a conocer y amar.



Por cambiar de ritmo, ¿qué tal una comedia de tortura inspirada en la CIA? Hablamos del divertido secuestro en secreto de un clérigo musulmán radical en las calles de Milán a principios de 2003, su traslado a través de las bases aéreas norteamericanas en Italia y Alemania hasta Egipto y su entrega a los torturadores egipcios. Lo que la haría tan atractiva como para partirse de la risa es la manera en que los tipos de la CIA implicados en la operación clandestina cargaron casi 150.000 dólares en facturas de hoteles de cinco estrellas mientras se paseaban por Italia. Comían en restaurantes de cinco tenedores, se fueron de vacaciones a Venecia después del secuestro, acumularon una cantidad de gastos impresionante en tarjetas de crédito falsificadas para cuadrar con sus falsas identidades, y fueron tan chapuzas que el gobierno italiano acabó por identificarlos y acusarlos en rebeldía. La mayoría de ellos, incluyendo al jefe de la oficina de la CIA en Milán, fueron condenados a severas penas de prisión, también en rebeldía (se les acabaron las vacaciones venecianas). Es una historia que está pidiendo a gritos una adaptación de Hollywood.



O ¿qué tal una tragedia de tortura? No hay quien pueda superar la historia de Jaled El-Masri, un vendedor de coches sin trabajo de Alemania de vacaciones en Macedonia, que en la Nochebuena de 2003 fue sacado de un autobús y secuestrado por por la CIA, debido a que su nombre era similar al de un sospechoso de Al Qaeda. Después de pasar cinco meses en condiciones brutales, en parte en una prisión “afgana” llamada "el pozo de sal" (dirigida por la CIA), le dejaron en una cuneta en Albania. Entremedias, su vida fue un catálogo de horrores, torturas y abusos.



Por último, ¿a quién no le gusta la idea de una peli biográfica sobre torturas? Ahí tenemos el tema perfecto, que apareció incluso en la portada del New York Times. John Kiriakou, antiguo agente de la CIA, dirigió el equipo que capturó al especialista en logística de Al Qaeda, Abu Zubaydah, y es el único agente de la CIA vinculado de algún modo con las actividades de tortura de la Agencia que tiene probabilidades de ir a la cárcel. Y aquí viene la clase de quiebro que le encantaría a cualquier director de cine: nunca torturó a nadie. No sólo eso sino que habló públicamente en contra de la tortura. ¿Su delito? Filtró información, incluyendo el nombre de un agente encubierto, a los periodistas. Russell Crowe quedaría perfecto para el papel.



Aventuras, sangre, torturas, injusticias, ironías: ¿qué más se puede pedir?

Tom Engelhardt dirige el Tomdispatch.com del Instituto de la Nación ("un antídoto a los medios de comunicación de la corriente principal"). Es cofundador del Proyecto Imperio americano y, más recientemente, autor de Misión Incumplida: Tomdispatch. Entrevistas con Iconoclastas y Disidentes americanos(Nation Books), la primera colección de entrevistas de Tomdispatch.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

Sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores. Si le ha interesado este artículo, considere la posibilidad de contribuir al desarrollo de este proyecto político-cultural realizando una DONACIÓN o haciendo una SUSCRIPCIÓN a la REVISTA SEMESTRAL impresa.

quinta-feira, 18 de novembro de 2010

EUA: AMEAÇA À HUMANIDADE


Gasto militar mantem equilíbrio do terror financeiro nos EUA


A estrutura do orçamento dos EUA e a lógica de sua política econômica é a de uma economia de guerra na qual o gasto militar exacerba o déficit fiscal, mas permite o funcionamento de um “equilíbrio do terror financeiro”, repassa imensos lucros ao complexo militar industrial e mantém uma chantagem global baseada na força militar. O gasto no resgate das entidades financeiras falidas na crise alcança 1,45 trilhão, enquanto que os juros devidos pela dívida pública são de 164 bilhões de dólares. Quase toda a receita do orçamento (2,38 trilhões) se consome somente pelo gasto militar mais os resgates da oligarquia financeira e uma pequena proporção por juros da dívida pública. O artigo é de Osvaldo Martinez.

Uma simples olhada no orçamento de 2010 dos Estados Unidos permite examinar a magnitude do gasto militar e o papel que este joga em conjunto com o gasto para os pacotes de resgate dos bancos e entidades financeiras quebradas.

O montante do orçamento é de 3,94 trilhões de dólares e o déficit previsto é de 1,75 trilhão, equivalente a quase 12% do PIB. (1)

O gasto militar oficial é de 739,5 bilhões de dólares, embora se forem incluídos outros gastos indiretos ou encobertos, o gasto superaria 1 trilhão de dólares.

O gasto no resgate das entidades financeiras falidas na crise, efetuado pelas administrações de Bush e Obama alcança 1,45 trilhão, enquanto que os juros devidos pela dívida pública são de 164 bilhões de dólares.

Isto significa que quase toda a receita do orçamento (2,38 trilhões) se consome somente pelo gasto militar mais os resgates da oligarquia financeira e uma pequena proporção por juros da dívida pública. Não fica praticamente nada para outros tipos de gastos.

Se considerarmos que o gasto militar ronda o trilhão de dólares e que a parte da receita orçamentária correspondente aos impostos familiares é de 1,06 trilhão, temos que quase todos os impostos pagos pelas famílias nos Estados Unidos mal dão para cobrir o enorme gasto militar.

Os Estados Unidos são o país mais endividado do mundo, embora o significado prático disto seja diferente para este país que para qualquer outro, porque se encontra endividado na moeda nacional que ele mesmo cria e faz circular.

O financiamento da enorme dívida pública federal ascendente a 14 trilhões de dólares, sem incluir dívidas dos estados e municípios é de características surrealistas.

Para o crescimento dessa dívida pública contribuíram os pacotes de resgate aos bancos, mas essa dívida é financiada por uma retorcida operação mediante a qual o governo financia seu próprio endividamento, pois o dinheiro dado como resgate aos bancos é financiado em parte tomando empréstimos aos mesmos bancos.

Por sua vez, os bancos impõem condicionalidades ao governo no manejo da dívida e como o dinheiro deve ser empregado. Depois de terem sido “resgatados” os bancos exigem cortes maciços no gasto público em serviços para a população, a privatização de infraestruturas e serviços como água, rodovias, lazer, mas não se toca no gasto militar.

E não se toca porque “War is Good for Business” (A guerra é boa para os negócios) e a mesma oligarquia que maneja o mercado financeiro obtém elevados lucros procedentes do gasto militar. E esse gasto militar - como parte do déficit público - é financiado por operações de guerra econômica que se aquecem cada vez mais e ameaçam mesclar a guerra econômica com a guerra provavelmente nuclear que os Estados Unidos incubam na complexa meada de seus interesses e contradições econômicas e geoestratégicas.

O equilíbrio do terror financeiro

A peculiar estrutura mediante a qual os Estados Unidos atuam como uma economia parasitária que financia seus déficits e seu gasto militar recebendo injeções financeiras do resto do mundo é parte da “normalidade” da ordem econômica global. Ter reservas monetárias em dólares que se reciclam para comprar bônus ou outros instrumentos do Tesouro que financiam a dívida estadunidense, e com ela a escalada militar, é considerado pelos neoliberais como uma manifestação do equilíbrio de mercados livres.

O poder midiático apresenta esta reciclagem como resultado da confiança na fortaleza econômica dos Estados Unidos porque outros países enviam para lá seus dólares para ser investidos. (2)

O real é que os estrangeiros põem seu dinheiro nos Estados Unidos não porque sejam importadores de mercadorias desse país, nem tampouco são investidores privados comprando ações ou bônus. Os maiores aplicadores de dinheiro nos Estados Unidos são os bancos centrais que não fazem outra coisa senão reciclar os dólares que seus exportadores obtiveram e por sua vez cambiaram por moedas nacionais.

Com déficits comercial e fiscal crescentes nos Estados Unidos, se produz uma inundação de dólares para o exterior, que agora são impulsionados pela baixa taxa de juros norte-americana e pela emissão alegre de papéis verdes.

Os países receptores de dólares (a China em especial) se vêem colocados diante de um dilema. Não participam nem têm influência alguma sobre decisões econômicas do governo dos Estados Unidos, que se aproveita do privilégio do dólar. Se aceitam a inundação de dólares, seja por excedentes comerciais ou pela baixa taxa de juros norte-americana ou por ambos os fatores, sofrem a pressão para a elevação da sua taxa de câmbio, a perda de competitividade comercial e o perigo de deixar aninhar perigosos capitais especulativos de curto prazo.

Para evitar essa inundação, a conduta imposta é comprar papéis de dívida emitidos pelo governo norte-americano e acumulá-los nas reservas monetárias, sofrendo o perigo de que qualquer desvalorização do dólar seja uma desvalorização de suas reservas. À China ou a outros países que acumulam grandes volumes de dólares ou de papéis da dívida norte-americana denominados em dólares, não se lhes permite comprar ativos não financeiros nos Estados Unidos. Quando a China tentou (a compra de instalações para a distribuição de combustíveis) o governo dos Estados Unidos o proibiu. Nesse caso não valem o livre fluxo de capitais, o livre comércio e a retórica habitual. Só podem comprar ativos financeiros para financiar os déficits estadunidenses.

Ao comprar os bônus do Tesouro os países entram no “equilíbrio do terror financeiro” e passam a contribuir para financiar um destino não previsto nem desejado: o gasto militar do Pentágono.

Ocorre assim para os países receptores de dólares surgidos dos déficits norte-americanos, uma dupla compreensão. São lesionados ao ver-se estruturalmente empurrados a financiar passivamente a máquina militar norte-americana por meio de um “equilíbrio do terror financeiro” baseado não em sua superioridade econômica, mas no poderio militar. E ao fazê-lo, países como a China e a Rússia estão alimentando o mesmo gasto e poderio militar que aponta armas nucleares para eles.

O maciço gasto militar tem um objetivo geoestratégico hegemônico e sua lógica última é a guerra.

Não poucas pessoas nos Estados Unidos crêem nas virtudes de estímulo econômico que uma guerra pode trazer. Recordam com nostalgia que a guerra hispano-cubano-americana, a primeira guerra da etapa imperialista, serviu em 1898 para que os Estados Unidos escapassem da crise econômica daquela década. O que foi a Segunda Guerra Mundial? Esta finalmente provocou a suficiente destruição de forças produtivas para deixar para trás a Grande Depressão e abrir caminho aos dourados anos 1950. A recessão de finais dos anos 1940 foi superada com a ajuda da guerra da Coréia.

Esta nostalgia, que incrementa o perigo de uma catastrófica guerra nuclear, ignora que aquelas guerras convencionais correspondentes à época pré-nuclear poderiam atuar como estímulos anticrises, mas a guerra atual da era nuclear perdeu essa capacidade.

As guerras com armas convencionais tinham duas virtudes como reanimadoras da economia: mediante a produção maciça de armamento convencional para atender pedidos do Estado em guerra, se gerava emprego nas cadeias produtivas de então, e também a guerra convencional acelerava a destruição de forças produtivas que a crise econômica tinha iniciado, e levava ao nível suficiente para impulsionar a recuperação sobre a base da reconstrução do pós-guerra. A destruição era a suficiente para completar e acelerar o peculiar papel da crise econômica como destruidora de riqueza para iniciar depois outra fase expansiva e não era tanta ao ponto de ameaçar a vida da espécie humana e do planeta. Era possível para o capitalismo não só sobreviver, mas utilizar a guerra como tônico estimulante para a economia.

A guerra nuclear na atual etapa não seria estimulante frente ao principal problema orgânico da crise que é o desemprego, pois agora a tecnologia sofisticada para fabricar armas utiliza muito pouca força de trabalho, mas sua capacidade destrutiva é tão formidável que o destruído não seriam fábricas, capitais financeiros ou algumas cidades, mas o planeta e a espécie humana depois do cataclismo do inverno nuclear.

A guerra atual, se é guerra convencional de desgaste como a do Iraque e do Afeganistão, não pode ser ganha pelos Estados Unidos nem é estimulante para sair da crise econômica, se é guerra nuclear que se estabelece como ameaçadora possibilidade, tampouco serviria para sair da crise porque não eliminaria o grande problema do desemprego, mas serve para fazer grandes negócios a partir do tipo de gasto público que se maneja com total opacidade e falta de critério, o gasto no qual os Bernanke, Geithner, Summers, Strauss Kahn, nada decidem: o gasto militar, o qual é capaz de reunir em si mesmo a ambição hegemônica e o super lucro do grande negócio.

Para os Estados Unidos, debilitado economicamente e com uma cultura produtiva declinante, o recurso de última instância é a ameaça constante de guerra sustentada no gasto militar crescente. Mas, a ameaça constante de guerra e o gasto militar possuem uma dinâmica diabólica que tende a realizar-se na guerra real, quando convergem a mentalidade belicista, os conflitos pela hegemonia em petróleo, gás, água etc., disfarçados de razões humanitárias ou religiosas e a crença de que na guerra nuclear pode haver vencedores.

O declínio da economia da maior potência militar apresenta fortes tensões entre um poderio militar muito superior a qualquer outro e, pela mesma razão, ambicioso de hegemonia, e uma economia em retrocesso, que exportou boa parte de sua capacidade industrial, mergulhou no parasitismo financeiro, se acomodou no consumismo do produzido por outros e perdeu a cultura produtiva que alguma vez foi relevante. Alguns assinalam que seguindo essas tendências, o país que ao terminar a Segunda Guerra Mundial dominava a economia mundial com sua capacidade produtiva, se encaminha a consumir os produtos do exterior e a exportar somente filmes, espetáculos musicais, imagens glamorosas de um consumismo insustentável e armas.

O atraso econômico frente aos ritmos de crescimento da China e não só dela, mas do chamado BRIC+3 (Indonésia, Coréia do Sul, Malásia) é também uma fonte de tensões. Ao ritmo que crescem estes países chamados emergentes, seu PIB chegará em 2020 ao que agora tem o G-7.

As tendências apontam para o retrocesso econômico dos Estados Unidos e a previsível utilização da força militar para manter a posição dominante da segunda metade do século 20.

Essas tensões se manifestam nas guerras no Iraque, Afeganistão, Paquistão, na ameaça de guerra nuclear contra o Irã e a Coréia do Norte e também nos golpes e intentos de golpes de estado na América Latina (Honduras, Venezuela, Equador, Bolívia); adicionalmente, na crescente militarização na forma de instalação de bases militares norte-americanas em escala global e na conformação de uma doutrina de guerra que inclui, entre outras coisas, a perigosa redefinição das bombas nucleares “pequenas” - podem oscilar entre a metade e até 6 vezes a capacidade da bomba de Hiroshima - como armas que fazem parte de um menu de opções cuja utilização pode em teoria, ser decidida pelo comando no teatro de operações. Significa que um general no teatro de operações dispõe de uma “caixa de ferramentas” para escolher, na qual tem disponíveis mini bombas nucleares que poderia utili zar como o faria com os blindados, a artilharia etc.

Rumo à guerra econômica?

Nas últimas semanas a economia mundial está fervilhando com as noticias sobre a guerra das divisas. Esta guerra foi preocupação central da reunião de ministros das Finanças do FMI em 23 de outubro e de novo, assim como em todas as Cúpulas do G-20 realizadas depois do início desta crise global, foram reiteradas as solenes declarações de compromisso com o “livre comércio” e a não aplicação de barreiras ao funcionamento dos mercados.

Nestas primeiras escaramuças de uma possível guerra se vêem com clareza os contendores. Por um lado, os Estados Unidos tratando de reanimar sua economia a todo custo, aproveitando-se do fato de contar com a moeda de reserva internacional que é também sua moeda nacional. Ademais, lança uma torrente de dólares para o exterior a fim de desvalorizar o dólar, melhorar sua posição competitiva e ao fazê-lo, elevar as taxas de câmbio dos demais, prejudicá-los no comércio, fazê-los reciclar os dólares comprando instrumentos da dívida norte-americana. Por outro, o restante das economias do mundo, em especial os exportadores de matérias primas do Sul, os que além do que foi dito acima, sofrem a afluência de capitais especulativos voláteis impulsionados pela baixa taxa de juros que os Estados Unidos mantêm como instrumento sem êxito para reanimar o investimento.

A transformação destas escaramuças em uma verdadeira guerra ao estilo da ocorrida nos anos da Grande Depressão dependerá da profundidade e duração que alcance a crise global. Se ela se agravar, poderá ocorrer que a guerra das divisas venha a ser o prelúdio de uma guerra comercial com a aplicação de políticas nacionais de “empobrecer o vizinho” e o desaparecimento da retórica livre-cambista e os juramentos de fé no multilateralismo.

Para todos se tornou evidente que o governo dos Estados Unidos não faz outra coisa que aplicar o nacionalismo para resolver seus problemas internos, valendo-se do privilegio do dólar e encurralando os demais. Não seria estranho que esta conduta encontrasse a reciprocidade de outros e, no contexto de longa crise agravada, poderia explodir o sistema de regras e instituições que nasceu no pós-guerra prometendo não repetir jamais uma guerra comercial.

Crise econômica e tendências políticas

A crise global tem estado mais ligada com um giro para a direita do que com um fortalecimento das forças anticapitalistas.

A relação entre crise econômica e tendências políticas foi variada no século passado. Considerando somente as maiores crises econômicas e sua tradução em resultados políticos, estas incluíram um movimento de pêndulo para a esquerda nos anos da Primeira Guerra Mundial e para a direita nos anos da Grande Depressão.

A economia russa de 1917 sofria os estragos dos anos de guerra, mas também o impacto da crise econômica européia. O triunfo da Revolução de Outubro de 1917 foi associado à crise, ainda que, obviamente, somente ela não podia gerar esse triunfo histórico anticapitalista. Muitos outros fatores interagiram com a crise econômica, mas o resultado final foi que a situação extrema a que a guerra, a autocracia czarista e a crise tinham levado a população russa, foi captada, interpretada e dirigida por uma organização política que se propunha terminar com o capitalismo e construir o socialismo.

Nos anos 1930 do século passado a Grande Depressão foi a maior crise econômica até então ocorrida, mas o que predominou associado a ela foi o fortalecimento do fascismo. Na Alemanha a combinação de indenizações pagas aos vencedores na guerra anterior, a inflação galopante, eliminada por uma condução centralizada e fortemente controlada pelo Estado fascista, a eliminação do desemprego através de grandes obras públicas e a liderança de um fanático de direita, deu como resultado o fascismo no poder e a Segunda Guerra Mundial.

Nos Estados Unidos, na Europa e na América Latina houve nesses anos movimentos de esquerda e para a esquerda, mas não alcançaram vitórias estratégicas. Não existe uma determinação mecânica pelo qual o desemprego, a pobreza, a insegurança que uma crise econômica provoca, conduza o pêndulo para a esquerda.

A insegurança e inclusive o desespero que uma crise gera pode ser apropriada e conduzida para objetivos políticos pela esquerda ou pela direita, na dependência da leitura correta ou incorreta que façam as forças em disputa, das ações concretas e da capacidade da liderança.

Na crise atual não tem sido relevante até o momento a resistência aos efeitos e políticas associadas a elas, apesar do forte impacto no emprego e do custo social que alcançou.

A greve geral na Espanha em 29 de setembro e as manifestações francesas contra a política do FMI de ajuste fiscal, são noticias a acompanhar, mas simultaneamente se fortalece a direita nos Estados Unidos e na Europa, enquanto que na América Latina se desenvolve uma contra-ofensiva imperialista contra os governos da Alba.

Nos Estados Unidos o Tea Party avança no controle do Partido Republicano, e Obama sofre um forte voto de castigo, como expressão eleitoral do giro à direita de massas norte-americanas as quais estão se deslocando à direita pelo desemprego, a extensão da pobreza e a perda da habitação.

O Tea Party é um perigoso conglomerado em que se misturam a ignorância, e o primitivismo político com a intolerância, os preconceitos e a crença cega em ser o povo eleito para conduzir o mundo.

Sua ideologia é uma mixórdia fascistóide que inclui unir a Igreja e o Estado, eliminar os subsídios para o desemprego, expulsar os imigrantes, eliminar as ajudas para pessoas deficientes, considerar que a masturbação é equivalente ao adultério e, claro, reduzir os impostos, desmantelar o “grande governo” e destruir pela força a conspiração islâmico-russo-chinesa que obstaculiza o domínio mundial.

A Europa mostra tendências em similar direção. É de registrar que na Alemanha um partido racista e xenófobo poderia alcançar 15% dos votos. Na Itália a Liga Norte possui força. Na Holanda e na Suécia apesar de suas tradições de tolerância, partidos racistas têm chegado ao parlamento. Na França foram expulsos milhares de ciganos para a Romênia e a Bulgária, países membros da União Européia.

O movimento por um outro mundo, do Foro Social Mundial, perdeu força e se encontra atravessado por pugnas entre ONG’s de países do Norte financiadas por interesses políticos nada interessados em conquistar um mundo melhor, e movimentos sociais com posições de luta anticapitalista, em especial na América Latina.

A luta na França e na Espanha contra o ajuste fiscal neoliberal na época do neoliberalismo desprestigiado, pode marcar o início de um movimento de ascensão na resistência popular.

Parece mediar certo período entre a eclosão da crise e o aparecimento da mobilização social frente a elas, como se fosse necessário que o desemprego, a insegurança e a desesperança se aprofundassem suficientemente para lançar as pessoas ao protesto e à mobilização social. Assim ocorreu nos anos da Grande Depressão, pois somente em 1932-33, três anos depois da eclosão da crise, apareceu a pressão dos “de baixo”.

Para lutar por um mundo melhor e deixar para trás o capitalismo, a espécie humana tem que sobreviver e o planeta deve ser salvo. Para que os humanos sobrevivam é preciso deter a ameaça de guerra nuclear e para salvar o planeta deve cessar a agressão do mercado contra a natureza.

Frear a ameaça de guerra nuclear significa em termos imediatos desativar o plano de agressão ao Irã com a participação de Israel e no médio prazo, cortar o gasto militar que se combina de modo perverso com o declínio da economia norte-americana, para sustentar dois equilíbrios de terror: o financeiro e o militar. E para desperdiçar imensos recursos em máquinas, tecnologias e bombas para matar.

(*) Economista cubano

(1) Michel Chossudovsky e Andrew Gavin Marchall. The Global Economic Crisis. (A Crise Econômica Global), em Global Research. 2010. Pág. 47-48.

(2) Michael Hudson: The “Dollar Glut”. Finances America’s Global Military Build Up. (O “Excesso de Dólar”. As Finanças do Crescimento Militar Global da América), em The Global Economic Crisis. Capítulo 10.


Publicado originalmente em Cuba Debate

quinta-feira, 6 de agosto de 2009

Caras y voces de la represión en Honduras


A través de medios alternativos fue posible juntar declaraciones que muestran la ferocidad del régimen. Fueron pronunciadas por personalidades conocidas en Honduras y, sin embargo, no tienen lugar en los grandes medios de ese país.

Por Angel Berlanga, para Página/12

“Me dijeron: ¿te duele, perro? ¡Gritá, perro!” “En una bartolina (calabozo) de nueve metros cuadrados había más de treinta compañeros presos, completamente doloridos por la golpiza recibida.” “Veníamos caminando por la carretera, y allí tomamos un desvío para burlar un retén, porque estaban delante, y comenzaron a disparar.” “Le han quitado la vida y ni siquiera nos dejan velarlo en paz.” “Nunca en la historia de Honduras se ha visto a la policía reprimir públicamente de esta manera.”

La mayoría de esas declaraciones fueron pronunciadas por personalidades conocidas en Honduras y, sin embargo, no tienen lugar en los grandes medios hondureños, asociados a empresarios y partidos tradicionales que impulsaron este golpe encarnizado. Para saber qué dicen los reprimidos hay que buscar por otro lado: sitios de información alternativa, blogs, entidades de derechos humanos. Esas parecen ser las vías para anoticiarse de la ferocidad del régimen que encabeza Roberto Micheletti para con quienes reclaman la restitución del presidente Manuel Zelaya.

El primero de los testimonios es parte de una serie recogida en www.defensoresenlinea.com, manifestantes detenidos y reprimidos el jueves 30, el día que el profesor Roger Vallejos recibió el tiro que lo llevaría a la muerte horas después. La violencia policial recrudeció en las tomas de rutas en Tegucigalpa y Comayagua. “Cuando estábamos tendidos en el suelo, boca abajo, nos empezaron a insultar: al que medio levantaba la cabeza le daban un toletazo –contó el maestro Francis Alvarez–. Si alguien se daba vuelta para ver le daban con las botas en la cara. A las mujeres les decían que eran perras que deberían de estar en la casa atendiendo al marido y con los toletes les hurgaban las partes íntimas. Nos decían que ellos mandaban y que si nos volvían a ver en las calles nos iban a matar a todos.” El dirigente Juan Barahona se comunicó desde la cárcel con Radio Liberada: “Somos 75 y estamos detenidos en la posta del barrio Belén, en Tegucigalpa: la mayoría estamos golpeados, heridos, con hematomas en la cara y los ojos, con marcas de garrotazos en la espalda. La policía nos trata como a animales”. Al dirigente Carlos Reyes, avisó, le fracturaron un brazo y lo llevaron al hospital.

Roger Vallejos agonizó 36 horas: un balazo en la cabeza en medio de una manifestación reprimida en el Mercado del Mayoreo. Los familiares denunciaron que fueron hostigados mientras estuvo internado –los desalojaron del hospital– y también luego, durante el velorio. “Le quitaron la vida y ni siquiera podemos velarlo en paz –dijo Salomón, su hermano, a Radio Globo–. Que dejen de enviarnos la policía para agredir, se han ensañado.” “¿Tiene temor?”, le preguntaron. “Y claro, quién no va a tenerlo, cuando ves pasar a una patrulla con los fusiles apuntándonos. Queremos velar a nuestro pariente en tranquilidad, porque no es justo que vengan a amenazar y provocar. Es un hecho cobarde.” Había razones para temer: el domingo a la madrugada fue asesinado otro docente, Martín Rivera. Había ido al velorio de Vallejo y apareció, como Pedro Magdiel Muñoz en El Paraíso, con decenas de puñaladas. La policía informó que detuvo a un adolescente, pero Bertha Oliva, de Cofadeh, asegura que se trata de un modus operandi que instrumentaron los escuadrones de la muerte ya en los ’80: “Comenzaron con asesinatos de cuadros de base a cuchilladas para hacerlos pasar como obra de la delincuencia común”, declaró en el sepelio. “Sabemos que la saña con que los mataron es un mensaje para que el resto de la población se atemorice”, dijo. El lunes el ejército asesinó a otro campesino en un retén militar.

El sindicalista Eliseo Hernández publicó en el sitio www.honduraslaboral.org un relato de la represión en la ruta interamericana. “A la una de la tarde llegó un contingente de unos 400 militares y 200 policías que nos emboscaron; de inmediato procedieron a lanzarnos granadas lacrimógenas, a golpearnos a punta de toletazos y a dispararnos con la idea de matarnos, por lo cual no nos quedó más alternativa que huir por los montes y montañas. Yo me pregunto: si ya nos habían desalojado de manera brutal y salvaje, ¿por qué perseguirnos durante varios kilómetros hasta alcanzar a muchos compañeros y compañeras, y ya en el suelo, completamente indefensos e impotentes, proceder a golpearlos, patearlos, insultarlos y torturarlos sin importarles sus súplicas y ruegos, para después apresarlos de una manera brutal y humillante?”. Hernández dio cuenta de los presos hacinados en una celda: “La policía les tiraba cápsulas que al hacer contacto con la humedad del suelo de la bartolina emanaban fuerte olor a gas mostaza, lo cual se convertía en una cruel tortura, pues la asfixia era casi total”. El episodio fue narrado también por Bertha Oliva.

El veterano líder indígena Salvador Zúñiga relató al sitio nicaragüense www.tortillaconsal.com los padecimientos del grupo de 300 manifestantes que se trasladaron desde Tegucigalpa hacia la frontera para reunirse con Zelaya. “Hay una guerra contra un pueblo desarmado que lo único que hace es reclamar que se reinstale al presidente al que votamos para que gobierne cuatro años”, graficó. “Llegaron a encarcelar diariamente hasta 300 personas –dijo–. En El Paraíso ya no cabían en la bartolina de la policía y llevaron a la gente al estadio.” A la salida de la capital les quitaron los colectivos y siguieron a pie; luego de eludir varios retenes tuvieron que largarse a la montaña, porque empezaron a dispararles. Al llegar a los pueblos los delataban y tenían que seguir huyendo. El ejército los cercó cerca de la frontera, los detuvo, los golpeó y después, hacinados, los remitió en furgones a Tegucigalpa y San Pedro Sula. Solo 40 consiguieron pasar a Nicaragua. “La gente está con miedo: es una situación difícil –explicó–. Cuando va a las manifestaciones está activa. Pero cuando ya está sola entra en una situación de pánico.”

En el sitio Honduras resiste (resistenciamorazan.blogspot.com), uno de los más activos en la difusión de denuncias, se reproduce una entrevista que Radio Progreso le hizo al padre Fausto Milla, un militante de los derechos humanos que trabaja con los indígenas, que fue detenido por los escuadrones de la muerte en los ‘80 y que hoy está a resguardo. “Viví estas situaciones durante doce años, esperaba la muerte en cualquier momento –evocó–. Hace unos días fueron a buscarme a la radio en la que estoy, disimuladamente. Yo no tengo temor pero trato de cuidarme, también, lo razonable. Aunque no sé cuánto aguantaré encerrado, porque no puedo seguir viendo cómo corre la sangre. Yo creo que en la historia de Honduras nunca se ha visto una represión así, en una forma tan pública, tan a la vista de todos.” Milla considera que, de seguir la situación, “la indignación del pueblo se va a desbordar, probablemente en forma desordenada”. “Porque es imposible seguir aguantando esto –señaló–. A veces ni agua dejan pasar a los heridos en la cárcel. Violar los derechos humanos fundamentales para estos grupos, con Billy Joya al frente, es un oficio. Por eso toman con naturalidad y no les importa nada que el mundo entero los esté llamando criminales y bestias. Pero el pueblo se ha levantado, se ha indignado, y está decidido ahora a seguir luchando por la libertad pacíficamente, hasta donde llegue el límite.”

“El sector golpista no se esperaba que la gente haya perdido el miedo y esté preparada para decir los nombres y los apellidos de los que están detrás de este proyecto oprobioso de hostigamiento, persecución y muerte”, señaló Oliva, y aseveró que la Cofadeh contabilizó 2702 detenciones ilegales, gran cantidad de amenazas de muerte directas y nueve asesinatos, “algunos de ellos cometidos por militares disfrazados de civil”. “Los golpistas son pocos, pero es mucho el dinero que manejan, y los medios de comunicación son de ellos –señaló Milla–. Envenenan a la gente y la llenan de odio.