segunda-feira, 6 de abril de 2009

Bajo la sombra de Lula, Brasil ya vive clima de campaña


César González-Calero
LA NACION

Brasil vive, para bien y para mal, de sus excesos. Y ahora el país se enfrenta a otro desafío gigantesco: sustituir al hombre que representa al espíritu del pueblo brasileño, ese que viaja en un pau-de-arara, el camión informal que traslada, como si fueran en un gallinero, a los empobrecidos trabajadores del Nordeste hacia el próspero sur.

Cuando falta todavía un año y medio para las elecciones presidenciales en Brasil, los posibles sucesores de Luiz Inacio Lula da Silva saben que el verdadero rival para batir es, precisamente, ese aura que envuelve al mandatario: el lulismo, un daguerrotipo perfecto del espíritu popular brasileño.

Si la Constitución brasileña se lo permitiera, Lula barrería de un plumazo a cualquier adversario en los comicios de octubre de 2010. Ni siquiera la crisis económica ha logrado erosionar la imagen de este ex obrero metalúrgico de 63 años que no tiene reparos en llorar en público si la ocasión lo requiere, o en reconocer en privado que el único libro que le ha enseñado algo en la vida es "el libro de la calle". Así es Lula. Ni de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario. Populista o pragmático, según convenga. Capaz de adular a Fidel Castro sin que Washington se moleste por ello y de situar a Brasil con el bastón de mando en la región.

Pero el carismático líder, que finaliza su segundo mandato presidencial el año que viene, no podrá concurrir a las elecciones de 2010. Y la carrera por su sucesión ya ha comenzado. Una carrera incierta, en la que los precandidatos deben luchar primero contra la alargada sombra de Lula antes de batirse entre ellos mismos.

Hace ya unos meses que o rei Lula designó a su jefa de gabinete, Dilma Rousseff, de 61 años, como su sucesora. Desde entonces, según sus más cercanos colaboradores, no para de hablar de ella.

Rousseff, que todavía no ha sido ratificada como candidata oficial del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), nunca viajó en un pau-de-arara, como sí lo hizo Lula, pero tiene una biografía quizá más novelesca que la de su padrino político: fue una tenaz guerrillera que sufrió cárcel y torturas en los años 70, durante el régimen militar (1964-85).

Un pasado que, sin embargo, puede empañar su imagen actual. Según una información publicada ayer por el diario Folha de S. Paulo, Rousseff habría participado en un supuesto plan, nunca consumado, para secuestrar en 1969 al entonces ministro de Hacienda, Delfim Netto, hoy asesor económico de Lula. La ministra negó enseguida al mismo diario esa "versión fantasiosa" sobre su pasado.

A pesar de su reciente paso por el quirófano para suavizar su expresión facial, Rousseff no termina de despegarse de esa imagen diamantina de tecnócrata rigurosa. Consciente del escaso entusiasmo que todavía despierta Dilma entre la población, Lula aprovecha cada viaje oficial, cada anuncio presidencial, para "vender" a su protegida ante la opinión pública.

La oposición ya ha denunciado que el gobierno está en campaña electoral. Pero los precandidatos opositores también multiplican su presencia pública sin más razón que la de captar votantes. Y los dirigentes situados en la rampa de salida hacia 2010, los influyentes gobernadores de los estados de San Pablo, José Serra, y de Minas Gerais, Aécio Neves, aspirantes ambos a la candidatura de la principal organización opositora, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), calientan ya motores.

Las encuestas más recientes otorgan a Serra, que ya perdió ante Lula en 2002, una cómoda ventaja frente a sus rivales. Pero Rousseff sube cada día un peldaño en popularidad. En unos meses ha pasado de un 3 por ciento en intención de voto a un prometedor 13 por ciento.
Blogs y redes sociales

Pero si nadie reconoce que la campaña oficial ya arrancó en el "mundo real", no ocurre lo mismo en Internet, el espacio virtual donde naufragan todas las leyes del planeta. Los precandidatos Rousseff, Serra y Neves cuentan con varios blogs de apoyo creados por simpatizantes y con decenas de comunidades en las redes sociales virtuales. Pero ninguno de ellos admite relación alguna con los blogueros.

Uno de los sitios más activos es el denominado Blog da Dilma ( www.dilma13.blogspot.com ), que se actualiza varias veces al día con información sobre las actividades políticas de Rousseff. Sus creadores, que se declaran "independientes y de izquierda", aseguran contar con más de 7000 accesos diarios.

"El blog es una forma inteligente de que los usuarios de Internet puedan conocer a Dilma, y de perforar el bloqueo de los medios de comunicación. Según las encuestas, el 47 por ciento de los brasileños no conoce a la ministra", explica a La Nacion Daniel Bezerra, editor general del blog.

Para este activista bloguero, la inmensa popularidad que goza el presidente (por encima del 70 por ciento) no será un lastre para Dilma, como apuntan algunos analistas: "Sin duda, Lula va a transferir votos a sus candidatos. Y Dilma es la única que puede dar continuidad a los programas sociales del gobierno de Lula".

En ese optimismo de los simpatizantes del PT subyace, sin embargo, un profundo desconsuelo por la certeza de que, al menos en 2010, Lula no podrá aspirar a un tercer mandato. "Si pudiese, el pueblo votaría por Lula por tercera vez", comenta Bezerra. Pero el pueblo no podrá hacerlo por imperativo legal. Y el espíritu nordestino, el alma brasileña, tendrá que abandonar el Palacio del Planalto, aunque no lo haga ya en un pau-de-arara.

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