segunda-feira, 16 de fevereiro de 2009

Un israelí tiene 32 mujeres y 89 hijos

MULHERES DE ISRAEL:

Crítica Digital

Conviven en Tel Aviv hace más de 50 años. Ellas le otorgan poderes sobrenaturales y amenazan con suicidarse si las deja. Él no recuerda el nombre de todas.

“Cada familia es un mundo”, suele oírse cada dos por tres en boca de quienes buscan evitar reflexiones complejas sobre familas complejas, como la del israelí Goel Ratzon. Pero en este caso, el adjetivo podría ser débil, insuficiente, hasta poco ilustrativo. Nadie imaginaría que, detrás de la frase “cada familia es un mundo”, podría esconderse un hombre que convive bajo el mismo techo con 32 mujeres, 89 hijos y una obsesión generalizada en torno a la figura de él, como tatuarse su nombre y su rostro en un brazo.

Goel Ratzon vive en Tel Aviv, y hace 50 años que convive junto a 32 mujeres, todas ellas registradas como “madre soltera”. Es que, según informó un canal de televisión israelí, las mujeres están sujetas a una estricta disciplina pero viven con él por “propia voluntad”, informa la agencia de noticias judía AJN.

Ellas, deslumbradas por los encantos de este hombre mayor, de barba blanca, anteojos, y pelo largo, siguen en forma metódica una suerte de mandamientos impuestos por Ratzon para asegurarse para siempre su deseada compañía. Entre ellos, figura la prohibición de comer carne, visitar a la familia biológica, fumar, vestirse de manera inapropiada y, por supuesto, comunicarse con otros hombres.

Respecto de la intervención del Estado por el modo de vida que deben seguir los menores, el director del Consejo Nacional para el Niño, Dr. Yitzhak Kadman, dijo que las autoridades tienen muy poco margen de maniobra en el estilo de vida que la familia Ratzon decidió seguir.

"El hombre está pisando una línea muy fina", explica Kadman. "En la medida en que estos niños vayan a la escuela regularmente y no sufran de negligencia o abuso flagrante, no hay mucho que las autoridades puedan hacer. La ley no permite impedir estilos de vida determinados simplemente porque le parece inapropiado para algunos”, puntualiza.

Esos niños, a los que se refiere Kadman, conviven en la misma casa, aunque en cuartos separados y cada vez que el padre los visita, están obligados a besar sus zapatos y el tatuaje que cada madre lleva en el brazo.

El sorprendente magnetismo de Ratzon llevó a sus mujeres a señalarlo como un “salvador” en sus vidas además de amenazar con un suicidio en masa en caso de que el hombre, a quien le atribuyen poderes sobrenaturales, decidiera abandonarlas.

El pasado viernes, una de sus mujeres fue hospitalizada por un intento de suicidio. Según contaron en la entrevista televisiva, ella, medicada, no recordaba si tenía seguro médico. Su “salvador” Ratzon, tampoco, como tampoco recordaba su nombre.

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